Hace 25 años la reconocida princesa Lady Di o Diana Spencer se mató en un accidente en París cuando era perseguida por unos fotógrafos para retratarla en un auto cuando iba acompañada por su novio millonario Dodi Al Fayed.
Esa triste noche del 31 de agosto de 1997 por la alta velocidad del auto en que iba la pareja de enamorados, el chofer perdió la estabilidad y se chocó contra uno de los muros del puente en la ciudad luz.
Después del accidente llegó a auxiliarla el médico Frederic Mailliez llegó al Túnel Alma en París para revisar a los accidentados del auto Mercedes destrozado por el impacto encontró inconsciente e intentando respirar.
El médico dio su testimonio a The Associated Press: “Me doy cuenta de que mi nombre siempre estará asociado a esta trágica noche, yo regresaba de una fiesta a mi casa cuando me encontré con el accidente automovilístico. Me siento un poco responsable de sus últimos momentos.
Esa noche conducía hacia el túnel cuando ví un Mercedes humeante casi partido en dos y ví cuatro personas, dos de ellas aparentemente muertas, sin reacción, sin respiración, y las otras dos, del lado derecho, estaban vivas pero en estado grave. El pasajero delantero gritaba, respiraba. Podía esperar unos minutos. Y la pasajera, la señorita, estaba de rodillas en el piso del Mercedes, tenía la cabeza gacha. Tenía dificultad para respirar. Necesitaba ayuda rápida.
Corrí a mi automóvil para llamar a los servicios de emergencia y agarrar una bolsa respiratoria.Ella estaba inconsciente y gracias a mi bolsa de respiración se recuperó un poco más de energía, pero no podía decir nada.
Sé que es sorprendente, pero no reconocí a la princesa Diana. Estaba en el auto en el asiento trasero dando asistencia. Me di cuenta de que era muy hermosa, pero mi atención estaba tan concentrada en lo que tenía que hacer para salvar su vida que no tuve tiempo de pensar quién era esta mujer.
Alguien detrás de mí me dijo que las víctimas hablaban inglés, así que comencé a hablar inglés, dije que era médico y llamé a la ambulancia. Traté de consolarla. Mientras trabajaba, ví el destello de las bombillas de las cámaras, de los paparazzi reunidos para documentar la escena.
No me impidieron tener acceso a las víctimas. No les pedí ayuda, pero no interfirieron con mi trabajo. Fue un gran impacto saber que ella era la princesa Diana y que murió. Todavía me pregunto ¿Hice todo lo que pude para salvarla? ¿Hice correctamente mi trabajo?. Consulté con mis profesores de medicina y con los investigadores de la policía. Cada vez que conduzco por el ‘Túnel de Alma’ miro hacia donde fue el accidente y se me vienen los recuerdos”.
Escrito: Alexander Lewis Delgado.
Foto: diariopronto.com
