Casa DeportesMessi en la Copa Mundial Sub-20, historia del chico que quería jugar siempre

Messi en la Copa Mundial Sub-20, historia del chico que quería jugar siempre

por Redacción: Noticias Coopercom

En la edición del torneo en Países Bajos, en 2005, empezó como suplente y rápidamente dejó en claro que no era su lugar. Fue figura y goleador.

Todavía no había explotado pero en la Selección argentina ya lo conocían. En el Barcelona había un jugador categoría 87 que hacía mucho ruido. No era tan conocido en el entorno porque se había ido de las inferiores de Newell ‘s cuando solo tenía 13 años. Un tiempo atrás, le había llegado un video de sus jugadas a Marcelo Bielsa, entrenador de la mayor de ese momento. Algo despistado, le pidió a su ayudante, Claudio Vivas, que le mostrara las imágenes en velocidad real, que esa versión estaba modificada. Pero no era así: simplemente se trataba de un joven que llevaba el balón demasiado rápido. 

Casi un año antes de la Copa Mundial Sub-20 2005, la Asociación del Fútbol Argentino armó un partido amistoso en la cancha de Argentinos Juniors, contra Paraguay. En el estadio no había más de 500 personas. ¿El objetivo? Terminar de conocer a Lionel Messi. Entró en el segundo tiempo e hizo un verdadero desastre, en un duelo que terminó en goleada: dos goles y una asistencia. Desde ese momento pasó a formar parte de las convocatorias al Sub-20 de Hugo Tocalli, aunque solo tenía 17 años. 

En junio del 2005, en la Copa Mundial Sub-20 que se disputó en Países Bajos, Francisco Ferraro tomó el lugar de Tocalli, que había pasado a ser colaborador de Néstor Pekerman en la mayor. Y, en el comienzo del torneo, contra Estados Unidos, el entrenador decidió dejar en el banco de suplentes a Messi. El equipo Albiceleste perdió 1 a 0. La Pulga, con la número 18, pelo corto, ingresó en el entretiempo y le cambió la cara al equipo. Desde ese momento nunca perdería la titularidad. De hecho, se convertiría en la figura y goleador de la edición con la que la Selección argentina conquistaría su quinta corona en la categoría (sumaría una más en el 2007, de la mano de un brillante Sergio Agüero, que también formó parte del plantel que salió campeón en 2005). 

Cuando se viene la Copa Mundial en Chile, la Selección argentina puede disfrutar de un plantel repleto de jerarquía pero también mirar atrás y sentir orgullo por su talento, encabezado por primera vez por Diego Armando Maradona en 1979 y replicado en tantas otras ediciones, aunque quizás en ninguna otra como Messi en 2005.

“Messi tiene todas las características de cuando tenía 18 o 19 años y le agregó lo que fue aprendiendo. Lo veías y hacía cosas que no había visto y no volví a ver. Llevar la pelota a la velocidad que la llevaba, pegada al pie, haciendo pasitos más cortos, más largos, frenando y acelerando”, dijo a FIFA.com Gustavo Oberman, uno de los delanteros del equipo en el torneo, que en el ataque también contaba con Pablo Vitti, centrodelantero de Rosario Central y Agüero.

La Selección argentina jugó con un 4-4-2 que tenía a Messi como una especie de mediapunta que se movía con libertad por el frente de ataque. Contaba con un doble cinco mixto, con Juan Manuel Torres dedicado al quite y juego posicional entre los defensores centrales, y a Fernando Gago liberado para la distribución. Por la derecha, Pablo Zabaleta era una rueda de auxilio y líder del equipo, mientras que Nery Cardozo, jugador rapidísimo que había debutado en Boca de la mano de Carlos Bianchi, jugaba por la izquierda casi como un extremo.

“La historia de la suplencia de Messi en el primer partido, como muchas historias, tuvo muchas casualidades. Fue en la última práctica, previa al primer partido del Mundial. José Sosa en un salto cae mal y se fractura la mano y ahí se abrió la posibilidad de un cambio. En esa práctica, para los suplentes, habíamos jugado el Kun (Agüero) y Messi de delanteros y yo de volante por derecha. Me había ido muy bien en esa práctica, había hecho dos goles. Al otro día, cuando vamos a la charla técnica, cuando veo mi nombre en la pizarra no lo podía creer. Messi y el Kun no estaban ahí. Más adelante Pancho nos contó que lo iban a tratar de dejar descansar a Messi porque estaba con una molestia. Ese partido contra Estados Unidos no se dio muy bien, tuvo que entrar y perdimos uno a cero”, comentó Oberman.

A partir del partido ante Egipto, por la segunda jornada, Messi demostró no solo que merecía ser titular sino que la diferencia que generaba con el resto era demasiado grande. Como le había pasado a Bielsa un año antes: parecía que el tiempo iba en velocidad más rápida cuando llevaba el balón. La Pulga se destacaba especialmente en los duelos ofensivos. Con una potencia extraordinaria pese a su baja estatura, se apoyaba en su explosión para sacarse rivales de encima y generar situaciones de peligro.

Su diferencia física se comprueba con varias situaciones de juego, pero especialmente con su velocidad en la recuperación tras pérdida. En varios momentos de los partidos, al perder la posesión, Messi aceleraba para conseguir la pelota con un sprint definitivo. Y casi siempre la recuperaba (en las pocas veces en las que le sacaban el balón). 

“Esa selección, aparte de lo obvio de tener a Messi, era una selección muy madura donde muchos de los chicos teníamos entre veinte y treinta partidos en primera. Teníamos un capitán como Pablo Zabaleta que tenía la cabeza de un hombre grande en el cuerpo de un pibe. Tenía jugadores en varias posiciones que era una selección pareja. Había cambios en el mediocampo y no se notaba: estaba Biglia, Archubi, Neri Cardozo y el Chaco Torres”, dijo Oberman.

La evolución de Messi en el torneo fue de menor a mayor. Su influencia en el juego, también. Sin embargo, Ferraro no lo mantuvo en cancha durante todos los partidos, algo que, con el tiempo, se supo que no disfrutaba del todo. Contra Egipto y Alemania, fue reemplazado sobre el final. En la victoria contra el conjunto europeo por 1 a 0 con la que el equipo se clasificó en el segundo lugar del Grupo D, la Pulga mostró toda su bronca una vez que se sentó en el banco de suplentes. No le gustaba nada salir. Quería estar, quería jugar.

“Era un chico que, como se muestra el día de hoy, era competitivo, quiere ganar, no le gusta salir. Que todo lo que se propone va y lo busca y lo intenta conseguir. Es un chico muy competitivo”, dijo a FIFA.com Lautaro Formica, lateral izquierdo del equipo. Y Oberman agregó: “Messi como competidor no tiene ninguna discusión porque quiere ganar siempre. Quiere ganar siempre, competir, no quiere salir. Y si bien es real lo del gesto (al entrenador), también es real que más tarde fue a hablar con Pancho Ferraro para pedirle disculpas, y explicarle que no le gustaba salir, que quería jugar todo el partido”.

A partir de octavos de final, fue un verdadero show. Messi se terminó de liberar y, con goles en todas las instancias de eliminatorias, como en Catar 2022, arrastró al equipo al campeonato, incluido un brutal gol contra Brasil y dos, de penal, en la final contra Nigeria. Terminaría el torneo como Balón de oro adidas y Bota de Oro adidas, con seis festejos.

Argentina 0 vs. Estados Unidos 1, Zona de grupos

Gol: Chad Barrett

Argentina 2 vs. Egipto 0, Zona de grupos

Goles: Lionel Messi y Pablo Zabaleta

Argentina 1 vs. Alemania 0, Zona de grupos

Gol: Nery Cardozo

Colombia 1 vs. Argentina 2, octavos de final 

Gol de Colombia: Harrison Otálvaro

Goles de Argentina: Lionel Messi y Julio Barroso

Argentina 3 vs. España 1

Gol de España: Alberto Zapater

Goles de Argentina: Pablo Zabaleta, Gustavo Oberman y Lionel Messi

Brasil 1 vs. Argentina 2

Gol de Brasil: Renato

Goles de Argentina: Lionel Messi y Pablo Zabaleta

Argentina 2 vs. Nigeria 1

Gol de Nigeria: Obasi Ogbuke

Goles de Argentina: Lionel Messi (2)