Durante su gobierno, entre 1977 y 1981, luchó por causas positivas en otros países, como el histórico acuerdo para la devolución del Canal a Panamá. También se plantó ante las dictaduras latinoamericanas.
Cuando Jimmy Carter, quien murió este domingo a los 100 años, se postuló a la presidencia de Estados Unidos en 1975, era el gobernador del estado de Georgia. Pero no era tan conocido a nivel nacional. Y un diario de Atlanta, la capital de Georgia, llegó a titular: “¿Jimmy aspira a qué cosa?”.
Quebrando todos los pronósticos, alcanzó la nominación por el Partido Demócrata y, posteriormente, el triunfo sobre el republicano Gerald Ford (vice de Nixon y que había completado el mandato de éste, renunciante por el escándalo Watergate).
Fue justamente el abrumador “cansancio moral” de amplias franjas de votantes -ante la corrupción que significaba Watergate- lo que influyó para llevar un hombre como Carter, de reconocida probidad, a la presidencia.
