domingo, abril 26, 2026 2:40 pm

Casa MundoNeumáticos usados se convierten en el nuevo enemigo de la vida marina

Neumáticos usados se convierten en el nuevo enemigo de la vida marina

por Alejandro Sandoval Navarro

Aunque gran parte del debate ambiental se ha centrado durante años en la contaminación por plásticos, los neumáticos fuera de uso se han convertido en otra fuente significativa de contaminación en mares y zonas costeras, muchas veces ignorada por la opinión pública.

De acuerdo con expertos, estos residuos no siempre llegan al océano arrastrados por ríos o corrientes marinas, sino que son depositados directamente por las personas o reutilizados en zonas costeras. En algunos lugares se utilizan como estructuras para controlar la erosión, construir rampas, senderos, muelles o incluso arrecifes artificiales.

Sin embargo, un reciente estudio científico publicado en la revista internacional Marine Pollution Bulletin advierte que esta práctica puede generar serias consecuencias ambientales. La investigación, titulada “De las carreteras a los océanos: rutas de contaminación de los neumáticos al final de su vida útil en los entornos costeros y marinos”, analiza cómo estos residuos terminan afectando ecosistemas marítimos.

El estudio concluye que las llantas liberan sustancias tóxicas, generan microplásticos y partículas de desgaste, además de degradar hábitats costeros sensibles. También advierte sobre posibles riesgos para la salud pública y alteraciones en servicios ecosistémicos clave que sostienen la biodiversidad marina.

Según explicó Nelson Rangel, líder del proyecto de investigación, la contaminación generada por neumáticos es grave y continúa aumentando, especialmente en zonas cercanas a áreas urbanas e industriales ubicadas en la costa.

El investigador detalló que los neumáticos están fabricados con materiales que contienen metales como el zinc, además de compuestos químicos utilizados como plastificantes, antioxidantes y otros aditivos.

Cuando estos residuos quedan expuestos al agua salada y a la radiación solar, comienzan a liberar sustancias tóxicas.

Estos compuestos pueden resultar perjudiciales para peces e invertebrados, ya que afectan procesos biológicos fundamentales como la reproducción y el crecimiento de las especies marinas. Con el tiempo, las partículas derivadas del desgaste del caucho terminan incorporándose en la cadena alimentaria.

Otro de los efectos identificados por los investigadores es que los neumáticos retienen calor debido al color negro del caucho, lo que provoca que absorban una mayor cantidad de radiación solar. Esto genera zonas con temperaturas más altas que pueden alterar procesos naturales como la incubación de huevos de tortuga o el desarrollo de plántulas en manglares.

Además, en áreas donde se utilizan neumáticos como barreras contra la erosión, se han observado alteraciones en los procesos geomorfológicos de las playas. También pueden interferir con hábitats críticos, como zonas de anidación de tortugas marinas o lechos de pastos marinos, afectando el equilibrio de estos ecosistemas.


A esto se suma que, con el paso del tiempo, los neumáticos tienden a fragmentarse y dispersarse, lo que dificulta su recolección y limpieza, agravando aún más el problema ambiental en zonas costeras.

Frente a este panorama, los expertos advierten que la contaminación generada por neumáticos no debe considerarse un problema menor, ya que forma parte del creciente desafío de la contaminación costera y marina que enfrentan numerosos ecosistemas en el mundo.

Redacción: Alejandro Sandoval 

Foto: cortesía