“Donde no hay seguridad no hay nada”. Con esa frase, el presidente Abelardo de la Espriella resumió el mensaje que llevó este domingo 23 de agosto al consejo extraordinario de seguridad realizado en la Escuela Naval de Suboficiales ARC Barranquilla, en medio de la creciente preocupación por la violencia que golpea a Barranquilla y varios municipios del Atlántico.
El mandatario llegó a la capital del departamento para reunirse con autoridades civiles y militares y revisar las acciones que se pondrán en marcha para enfrentar a las estructuras criminales que mantienen una disputa por el control de diferentes rentas ilegales en el territorio.
En el encuentro participaron el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora; el subcomandante de la Policía Nacional, Norberto Mojica; el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, y el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char. También estuvieron los mandatarios de Soledad, Alcira Sandoval; Malambo, Yenis Orozco; Galapa, Fabián Bonett, y Puerto Colombia, Plinio Cedeño.
Uno de los mensajes más contundentes del presidente estuvo dirigido a los soldados y policías que enfrentan diariamente a las organizaciones delincuenciales.
“Yo voy a ser el primer defensor de los soldados y policías de la patria, que nunca más serán maltratados, que nunca más serán vilipendiados, que nunca más serán arrodillados”, afirmó De la Espriella.
El jefe de Estado aseguró que los uniformados tendrán el respaldo del Gobierno para ejercer su autoridad, siempre dentro de la Constitución y la ley, pero con la capacidad necesaria para enfrentar a quienes están detrás de los hechos violentos.
El narcotráfico también estuvo sobre la mesa
El consejo de seguridad también estuvo marcado por las alertas relacionadas con el tráfico de drogas que estaría utilizando al Atlántico como plataforma de salida hacia otros países.
El gobernador Eduardo Verano había advertido sobre la identificación de dos rutas utilizadas para sacar estupefacientes por el Caribe, ubicadas en Santa Verónica, en Juan de Acosta, y en el sector de Las Flores, en Barranquilla.
Según el mandatario departamental, desde estos puntos estarían saliendo lanchas rápidas utilizadas por organizaciones dedicadas al narcotráfico.
La alerta coincide con un reciente operativo de la Armada Nacional, en el que fueron recuperadas cinco embarcaciones que habían sido hurtadas y que, de acuerdo con las autoridades, serían utilizadas para facilitar el transporte de droga hacia el exterior.
La investigación apunta a la participación de estructuras como Los Pepes, presuntamente en alianza con el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
Una disputa que sigue dejando muertos
El panorama de seguridad que encontró el presidente en el Atlántico está atravesado además por la confrontación entre diferentes organizaciones criminales.
Los Costeños, Los Pepes y La Nueva Generación, conocida también como El Freseo, aparecen en las investigaciones de las autoridades por su presunta participación en disputas relacionadas con el control territorial y las rentas ilegales.
Una de las confrontaciones que más preocupa es precisamente la que mantienen Los Costeños y La Nueva Generación, que ha dejado una cadena de homicidios en Barranquilla y su área metropolitana.
Uno de los episodios más recientes ocurrió el pasado 20 de agosto en el barrio Las Nieves, donde tres personas fueron asesinadas, entre ellas dos menores de edad que, según las primeras investigaciones, tendrían presuntos vínculos con una de las estructuras enfrentadas.
Con este escenario sobre la mesa, el Gobierno nacional y las autoridades locales buscan definir acciones conjuntas para contener la violencia y golpear las estructuras que están detrás de las disputas criminales.
El mensaje de De la Espriella al finalizar el encuentro fue directo. La seguridad, dijo, será una prioridad de su Gobierno y la Fuerza Pública tendrá respaldo para recuperar el control de los territorios afectados por el crimen.
Redacción: Alejandro Sandoval
