Detrás de los 108 homicidios registrados durante mayo en el Atlántico podría estar ocurriendo una transformación silenciosa del panorama criminal. Según el analista judicial Arturo García Medrano, actualmente existirían alrededor de 11 nuevas estructuras delincuenciales disputándose territorios y rentas ilegales en Barranquilla y su área metropolitana.
La advertencia surge tras el análisis de las cifras de Medicina Legal, que muestran que mayo se convirtió en el mes más violento de 2026, con 108 asesinatos reportados en el departamento y un acumulado de 502 muertes violentas durante lo corrido del año.
Para García Medrano, el incremento de los homicidios no solo responde a enfrentamientos entre organizaciones criminales ya conocidas. El fenómeno estaría relacionado con la aparición de nuevos grupos que buscan consolidar poder en distintos sectores del Atlántico.
“Hay alrededor de 11 agrupaciones nuevas en el espectro criminal del departamento y especialmente en Barranquilla y su área metropolitana. Esa situación viene generando enfrentamientos y confrontaciones por el control territorial”, explicó el analista.
Según el experto, la disputa gira principalmente alrededor de actividades ilícitas que generan importantes ganancias económicas, entre ellas la extorsión, el narcomenudeo, el narcotráfico y otras rentas ilegales que históricamente han alimentado la violencia en la región.
Las cifras respaldan esa preocupación. Del total de homicidios registrados en mayo, 91 fueron cometidos bajo la modalidad de sicariato, una característica que suele estar asociada a ajustes de cuentas, retaliaciones y disputas entre estructuras delincuenciales.
García Medrano sostiene que actualmente el departamento enfrenta una especie de cadena de venganza criminal en la que los grupos armados intentan expandir o defender sus zonas de influencia, generando un incremento en los ataques armados y en los homicidios selectivos.
La situación plantea un nuevo desafío para las autoridades, pues ya no se trataría únicamente de combatir organizaciones consolidadas, sino de contener la expansión de múltiples grupos emergentes que buscan participar del negocio ilegal.
Mientras continúan las operaciones policiales y judiciales contra las estructuras criminales, el crecimiento de estas organizaciones genera preocupación entre expertos y ciudadanos, quienes observan cómo la violencia sigue cobrando vidas en distintos municipios del Atlántico.
Para el analista, el reto no solo consiste en capturar a los responsables de los homicidios, sino en desmontar las economías ilegales que alimentan la disputa territorial y permiten la aparición constante de nuevos actores criminales.
Redacción: Alejandro Sandoval
Foto: Alejandro Sandoval
