Veraguas, Coclé, Herrera y Los Santos concentran parte de las afectaciones reportadas tras el terremoto de 7.5. Hospitales que trasladaron pacientes al exterior, viviendas dañadas, vías interrumpidas y comunidades con problemas de electricidad forman parte del balance preliminar. El presidente José Raúl Mulino recorrió Penonomé y anunció el envío de asistencia.
Mientras el suelo temblaba en Panamá, el pánico se apoderó de las calles. Hombres y mujeres abandonaron apresuradamente edificios y oficinas, los vehículos quedaron detenidos en medio de las vías y cientos de personas buscaron alejarse de las zonas donde se encontraban. En cuestión de segundos, la rutina de miles de panameños quedó interrumpida por un movimiento sísmico que los tomó por sorpresa.
El terremoto de magnitud 7.5, registrado al mediodía de ayer, sacudió al país y puso a prueba la capacidad de reacción de una población poco acostumbrada a enfrentar un evento de esta magnitud.
En las provincias del interior, donde se reportaron algunas de las principales afectaciones, el temor dio paso a una carrera por encontrar lugares seguros, comprobar el estado de los familiares y conocer el alcance de los daños.
Mientras unos buscaban refugio en espacios abiertos, otros intentaban comunicarse con sus seres queridos. Las llamadas y los mensajes se convirtieron en una prioridad en medio de la incertidumbre, mientras las autoridades comenzaban a recibir reportes de daños en edificios, carreteras y viviendas.
Hasta el cierre de esta edición, se habían registrado más de 100 réplicas, la mayoría en el interior del país, donde se reportaron incidentes en distintas comunidades. Entre esto se dibujaba un escenario de afectaciones que iba desde daños en estructuras públicas hasta interrupciones eléctricas y evacuaciones preventivas en centros hospitalarios.
Fuente: La Estrella de Panamá
