domingo, octubre 4, 2026 4:57 pm

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Pescadores de Repelón alertan por deterioro del embalse de El Guájaro

por Redacción: Noticias Coopercom

Las advertencias del pasado se transforman hoy en una amarga realidad para las familias que dependen del embalse de El Guájaro. Juan Carlos Osorio, concejal y habitante de Repelón, evoca los consejos de su padre sobre abandonar el oficio pesquero ante la inminente crisis del ecosistema. Años después, tras apartarse de las redes y completar sus estudios profesionales, Osorio confirma que la principal fuente socioeconómica de la población atraviesa un momento crítico que amenaza la subsistencia local.

Con una población cercana a los 25.000 habitantes, el municipio de Repelón erige su economía y cultura en torno a la pesca y la agricultura. El embalse, reconocido como uno de los cuerpos de agua más extensos del departamento del Atlántico, abarca alrededor de 16.000 hectáreas y abastece también a jurisdicciones vecinas como Luruaco, Sabanalarga y Manatí. No obstante, evaluaciones recientes advierten sobre una pérdida de al menos 4.000 hectáreas de su espejo de agua, lo que refleja un paulatino retroceso ambiental.

La paulatina degradación del entorno acuático genera una profunda alarma entre los trabajadores del gremio. Pescadores artesanales de la zona, como Leiber Miranda, recuerdan que en décadas pasadas el recurso hídrico destacaba por su claridad e incluso servía para el consumo humano. En la actualidad, el escenario difiere drásticamente: la alteración de la calidad del agua ha mermado severamente la biodiversidad nativa, limitando las capturas casi de manera exclusiva a la mojarra amarilla y reduciendo drásticamente la productividad.

A las afectaciones microbiológicas e hidrológicas se suma el progresivo proceso de sedimentación que disminuye la profundidad de la ciénaga. Pedro Miranda, habitante y pescador del sector, señala que el lecho acuático enfrenta serios inconvenientes por el depósito constante de lodos. Esta pérdida de calado complica la navegación de las embarcaciones menores y altera las dinámicas ecológicas necesarias para el crecimiento de diversas especies comerciales.

La problemática se agrava debido al constante vertimiento de aguas residuales y desecho de criaderos de la región, factores que provocan turbidez y fétidos olores en la laguna. Ante este panorama, los pobladores del sur del Atlántico solicitan la intervención urgente de las autoridades ambientales para implementar medidas de saneamiento, dragado y control de contaminación que permitan recuperar la sostenibilidad de El Guájaro.

Foto: redes