Pese a los controles, operativos y campañas preventivas desplegadas por las autoridades, la pólvora volvió a dejar personas lesionadas en Barranquilla y el Atlántico durante las festividades de fin de año, una situación que, según los organismos de salud, continúa estando directamente relacionada con el uso irresponsable y la manipulación ilegal de estos artefactos.

De acuerdo con el sistema de vigilancia epidemiológica SIVIGILA y el Centro Regulador de Urgencias, Emergencias y Desastres (CRUED), en Barranquilla se reportaron 42 personas lesionadas, de las cuales 15 son menores de edad; mientras que en el resto del Atlántico la cifra ascendió a 56 casos, incluidos 13 menores. En total, el balance se acerca al centenar de afectados.
El análisis de los casos revela que la mayoría de las lesiones se produjeron por la manipulación directa de pólvora, mientras que otros incidentes estuvieron relacionados con la exposición de menores de edad, una práctica que persiste pese a las advertencias y sanciones establecidas por la ley.
Durante todo el mes de diciembre, la Alcaldía de Barranquilla y la Gobernación del Atlántico, en articulación con la Policía Nacional, organismos de socorro y secretarías de Salud, intensificaron los operativos de control, la incautación de pólvora ilegal y las acciones pedagógicas en barrios, establecimientos comerciales y espacios públicos.
Las autoridades coinciden en que la persistencia de lesionados no obedece a la falta de presencia institucional, sino a conductas de riesgo que se repiten cada año, como la compra de pólvora ilegal, el consumo de alcohol durante su manipulación y la falsa creencia de que algunos artefactos “no representan peligro”.
“Los controles están activos, pero ningún operativo es suficiente si no hay conciencia ciudadana. La pólvora no es un juego y sus consecuencias pueden ser irreversibles”, señalaron voceros del sector salud, al advertir que muchas de las lesiones dejan secuelas permanentes.
Estas cifras representan un aumento del 45,9 % frente a 2024, año en el que el departamento registró 37 personas quemadas por pólvora.
Desde el sector salud reiteraron que la única forma segura de evitar quemaduras y tragedias es no usar pólvora, especialmente en presencia de niños, niñas y adolescentes, quienes continúan siendo la población más vulnerable.
El mensaje final de las autoridades es claro: celebrar sin pólvora salva vidas. La prevención no depende únicamente del Estado, sino del compromiso de cada familia para proteger la integridad y la vida durante las festividades.
Escrito y foto: Mateo Rueda Gómez
