Miembros del partido Demócrata y algunos del Republicano, en Estados Unidos, siguen gestionando una sanción ejemplar contra el actual presidente, Donald Trump por promover la turba de manifestantes que se tomó el Capitolio la semana pasada y que dejó cinco muertos.
El primer paso se dio en la Cámara de Representantes, donde fue introducida una iniciativa con fines de destitución, o impechment, por “incitar a la insurrección”.
Los demócratas, por su parte, intentaron presentar una resolución en la que le piden al vicepresidente Mike Pence invocar la enmienda 25 de la Constitución para inhabilitar al presidente si al menos la mitad de su gabinete considera que el mandatario no está en condiciones de gobernar al país.
La resolución, que requería unanimidad para avanzar de inmediato, fue bloqueada por algunos republicanos. Pero se da por descontado que será aprobada hoy martes, cuando se someta a votación, ya que los demócratas son mayoría.
En la medida le dan un plazo de 24 horas al vicepresidente Mike Pence para inhabilitar a Trump. Si el vicepresidente no acepta, entonces procederían a votar el artículo de destitución en la plenaria de la Cámara Baja mañana miércoles. Si sucede, el camino quedaría abierto para que el Senado inicie el juicio político.
Aunque Pence no se ha pronunciado al respecto, lo más probable es que ignore la solicitud.
Extraoficialmente trascendió que ni Trump ni Pence se hablan desde la semana pasada. Gran parte del país sigue estremecido por las acciones del presidente cuando una turba –incitada por Trump, a través de sus redes sociales– lo buscaba dentro del Capitolio para cobrarle a Pence su falta de lealtad al no oponerse a la certificación del presidente electo, Joe Biden.
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