Hubo un tiempo en que llegar al mercado El Playón, especialmente en temporada de lluvias, significaba abrirse paso entre charcos, desorden y espacios improvisados.
Para muchos comerciantes, trabajar allí durante años fue sinónimo de precariedad. Hoy, esa imagen empieza a quedar atrás con la entrega de una nueva etapa de ampliación y modernización de este tradicional punto de comercio en Barranquilla.
Con la inauguración de 90 nuevos locales comerciales, El Playón suma una nueva fase dentro del proceso de transformación de los mercados públicos de la ciudad. La intervención se desarrolló en un área de 1.250 metros cuadrados y busca ofrecer condiciones más dignas, seguras y organizadas tanto para vendedores como para compradores.
Durante la entrega, el alcalde Alejandro Char aseguró que con esta ampliación ya se completan 1.500 puestos para comerciantes y que El Playón ya cuenta con tres etapas terminadas. Además, anunció que los trabajos continuarán con la fase 4 de este mercado y con otras intervenciones en plazas y centros de abastecimiento como la plaza del Pescado, Barranquillita y La Magola.
Más allá del anuncio oficial, el cambio se refleja sobre todo en la cotidianidad de quienes viven del mercado. Katherine Mendoza, comerciante del sector, recordó las condiciones en las que durante años tuvieron que trabajar. Según contó, antes había casuchas, presencia constante de habitantes de calle y, en épocas de lluvia, el agua llegaba hasta las rodillas, dificultando por completo el ingreso al lugar y la jornada laboral. Ahora, dice, el panorama es distinto y trabajar se ha vuelto más llevadero.
La obra no solo implicó la construcción y adecuación de nuevos locales. También incluyó la demolición de estructuras deterioradas y la instalación de nuevas cimentaciones y estructuras metálicas para los módulos comerciales. A esto se suman cubiertas modernas, divisiones internas, cortinas metálicas y mesones en acero inoxidable para los puestos de venta.
En materia de servicios y seguridad, fueron implementadas redes eléctricas con iluminación led y luces de emergencia, además de redes hidrosanitarias, conexiones de gas natural para algunos locales y una red seca contra incendios con gabinetes y equipos especializados.
Otro de los aspectos clave de la intervención fue la accesibilidad. El proyecto incorporó andenes, superficies antideslizantes y losetas táctiles para facilitar el desplazamiento de personas con discapacidad visual, además de zonas peatonales y espacios mejor organizados en el entorno del mercado.
La ejecución por etapas permitió que parte de la actividad comercial se mantuviera mientras avanzaban las obras, algo fundamental en un lugar donde decenas de familias dependen del trabajo diario para sostenerse.
Con esta nueva fase, El Playón no solo mejora su infraestructura, también busca recuperar su dinamismo como uno de los mercados tradicionales del Centro de Barranquilla. Para los comerciantes, la transformación representa una oportunidad para vender en mejores condiciones, atraer más clientes y dejar atrás años de abandono en uno de los espacios más representativos del comercio popular de la ciudad.
Redacción: Alejandro Sandoval
Foto: cortesía
