Después de 25 años de espera, Armando Donado, recibió la carta que le devuelve parte de lo que la guerra le arrebató. En ella, el Estado reconoce su historia y el derecho que tiene, junto a su familia, a vivir con dignidad.
“Para mí esto es un sueño hecho realidad. Son casi 25 años esperando esta reparación. Con estos recursos planeo completar la compra de un apartamento y tener una vivienda propia. Eso cambiará nuestra vida”, contó Armando con la voz entrecortada.
Como él, más de 2.000 víctimas del conflicto armado en el Atlántico fueron reconocidas por la Unidad para las Víctimas, en una jornada que simbolizó esperanza, memoria para quienes han resistido el dolor de la violencia.
El acto de entrega fue liderado por el coordinador del Fondo para la Reparación de las Víctimas, Carlos Andrés López Beleño; el director territorial de la entidad en el Atlántico, Michael Sabbatino Iguarán; y la coordinadora del Grupo de Enfoque Psicosocial, Andrea del Pilar Moya Zamudio.
Sabbatino destacó que este proceso representa mucho más que una compensación: “Cada carta significa reconocimiento, dignidad y la oportunidad de empezar de nuevo. Estamos cumpliendo con las víctimas, llevando la reparación a los territorios”.
Por su parte, López Beleño explicó que esta jornada hace parte de la estrategia ‘Del Escritorio al Territorio’, que busca acercar la reparación a las comunidades y poner en el centro sus historias: “Más allá del monto, este es un acto de memoria y justicia para quienes nunca perdieron la esperanza”.
