Las últimas palabras de Orlimar Pimentel Quevedo aún retumban en la memoria de su familia.
Antes de salir de su casa, en el barrio Barlovento, la joven venezolana de 26 años le respondió a su madre con una frase que hoy causa un profundo dolor: “Ya regreso, mami”.
Horas después, fue hallada asesinada en el sector de Caribe Campestre, en Caribe Verde, un lugar al que, según sus allegados, no solía frecuentar.
El crimen ocurrió la noche del pasado lunes 3 de agosto. Habitantes del conjunto residencial alertaron a las autoridades tras escuchar desesperados gritos de auxilio. Cuando llegaron al lugar, encontraron a la mujer gravemente herida. Poco después se confirmó su fallecimiento.
Orlimar era madre soltera de tres niños, trabajaba decorando fiestas infantiles y, de lunes a sábado, atendía un puesto de piñatería en la calle 33 con carrera 43, en pleno centro de Barranquilla. Vivía junto a sus padres, sus hijos y otros familiares en el sector conocido como La Isla, sobre la vía 40.
Lo que más desconcierta a sus familiares es que la joven salió sola de su vivienda conduciendo una motocicleta eléctrica. Sin embargo, las primeras versiones recopiladas por los investigadores indican que minutos antes del crimen fue vista como parrillera en una motocicleta de mayor cilindraje, conducida por un hombre de baja estatura cuya identidad aún no ha sido establecida.
El misterio aumenta porque, tras el homicidio, desaparecieron tanto la motocicleta eléctrica en la que salió de su casa como su teléfono celular.
Su padre, Orlando Pimentel, aseguró que la familia desconocía por qué su hija se dirigió hasta Caribe Verde y afirmó que nunca les manifestó haber recibido amenazas o tener problemas con alguien.
“Ella salió sola en la moto. Cuando la mamá le preguntó para dónde iba, respondió: ‘Ya regreso, mami’. Ella no tenía enemigos. Trabajaba honestamente. Ahora no aparecen ni la moto ni el celular”, expresó entre lágrimas.
Las autoridades revisan cámaras de seguridad para reconstruir los últimos movimientos de Orlimar y establecer si fue víctima de un atraco o si, por el contrario, fue citada al lugar donde finalmente le arrebataron la vida.
Mientras la investigación avanza, tres niños quedaron sin su madre y una familia espera que el crimen no quede en la impunidad. “Solo pedimos justicia”, concluyó su padre.
Redacción: Alejandro Sandoval
