La tercera edición del Festival del Sancocho y Algo Más reunió a 60 matronas y 30 mujeres emprendedoras durante las fiestas patronales del municipio.
El olor de los sancochos recién preparados, la música y el encuentro entre familias y visitantes se apoderaron este domingo de la avenida Erasmo Coronel de Santo Tomás, escenario de la tercera edición del Festival del Sancocho y Algo Más.
La jornada convirtió este sector del municipio en un gran corredor gastronómico y cultural, donde 60 matronas pusieron a prueba sus recetas tradicionales y 30 mujeres emprendedoras ofrecieron sus productos, en una celebración que además se convirtió en una oportunidad para mover la economía local.
El festival contó con el acompañamiento de la Gobernación del Atlántico, a través de la Secretaría de Cultura y Patrimonio y la estrategia Ruta 23, y se desarrolló en el marco de las fiestas patronales en honor a Santo Tomás de Villanueva.
El gobernador Eduardo Verano destacó el crecimiento de la iniciativa y recordó que el festival nació como una estrategia para fortalecer las expresiones gastronómicas y culturales del departamento.
“En 2025 había 30 matronas y este año ya son 60”, señaló el mandatario, quien resaltó la participación de la comunidad y la articulación entre la Alcaldía, la Gobernación y las organizaciones locales.
Una receta que también genera ingresos
Además de preservar los sabores tradicionales, el Festival del Sancocho se ha convertido en una alternativa para generar ingresos durante las fiestas patronales.
La alcaldesa de Santo Tomás, Paula Hun Badillo, explicó que cerca de 90 familias participaron directamente de la jornada entre matronas y emprendedoras.
“Hace tres años, junto con la Gobernación del Atlántico, nos ideamos esta gran oportunidad para que nuestra gente pudiera dinamizar la economía. Hoy tenemos 60 matronas que han vendido casi todo su sancocho y 30 mujeres emprendedoras”, expresó.
La Administración municipal apoyó a las participantes con incentivos para la compra de proteína, mientras que la Gobernación contribuyó con parte de las carpas utilizadas durante el festival.
La respuesta de los visitantes superó las expectativas. De acuerdo con la alcaldesa, varias matronas agotaron sus preparaciones antes de las 3:00 de la tarde, alcanzando ventas cercanas al millón de pesos por participante.
Del mondongo al guandú
En las mesas del festival hubo espacio para una amplia variedad de recetas tradicionales de la cocina caribeña. Los asistentes encontraron sancochos de mondongo, hueso, trifásico, rabo, costilla, pato, gallina y guandú, entre otras preparaciones.
Una de las historias de la jornada fue la de Claudia Esther Cabarcas, quien logró vender antes de las 3:00 de la tarde los 270 vasos de sancocho de rabo que había preparado, a un precio de 12.000 pesos cada uno.
“Mi sazón es la mejor, vendí todo lo producido, estoy feliz. Agradezco a la Gobernación del Atlántico y a la Alcaldía de Santo Tomás por el apoyo recibido”, manifestó la matrona.
El cocinero Danilo Castillo también destacó la respuesta del público y el impacto que ha tenido el festival durante sus tres ediciones.
“Ha sido un Festival muy visitado, nos ha ido bien a todos los que cocinamos, la gente lo ha disfrutado. Son tres años que han permitido mejorar la economía popular del municipio”, afirmó.
Una fiesta que crece
La secretaria de Cultura y Patrimonio del Atlántico, Verónica Cantillo, recordó que el festival comenzó en 2024 con 20 matronas y llegó este año a 60 participantes.
Para la funcionaria, el crecimiento de la convocatoria demuestra cómo las cocinas tradicionales pueden convertirse en un punto de encuentro entre cultura, gastronomía y economía popular.
La jornada también estuvo acompañada por actividades musicales y el Encuentro Intermunicipal de Bandas, mientras que las autoridades reportaron un balance positivo en materia de convivencia durante las fiestas patronales.
Con tres ediciones, el Festival del Sancocho y Algo Más se consolida como uno de los espacios gastronómicos de las fiestas de Santo Tomás, donde las recetas de las matronas no solo preservan una tradición familiar, sino que también se convierten en una fuente de ingresos para las familias del municipio.
