Las autoridades investigan si un atentado sicarial ocurrido contra un tendero en el suroccidente de Barranquilla estaría relacionado con un caso de extorsión, luego de conocerse que la víctima habría recibido amenazas días antes del ataque.
El hecho se registró hacia las 6:30 de la tarde del pasado viernes 3 de julio en la calle 77B con carrera 14, donde Hamilton Aguirre Acosta, comerciante del sector, fue interceptado por dos hombres que se movilizaban en una motocicleta. Sin embargo la información fue hecha pública hace apenas unas horas por parte de familiares de la víctima quienes afirmaron no comprender porqué no se hizo énfasis en el caso teniendo en cuenta el contexto de intimidaciones que atraviesa el gremio del comercio.
Según la información recopilada por los investigadores, el parrillero descendió parcialmente del vehículo, desenfundó un arma de fuego y disparó en repetidas ocasiones contra el tendero, quien recibió dos impactos de bala antes de que los agresores escaparan del lugar.
Vecinos del sector auxiliaron de inmediato al comerciante y lo trasladaron a la Clínica Los Almendros, donde recibió los primeros auxilios. Debido a la gravedad de las heridas, posteriormente fue remitido a un centro asistencial de mayor complejidad en Barranquilla, donde permanece bajo atención médica.
De acuerdo con versiones entregadas por allegados a la víctima, hace aproximadamente 15 días personas desconocidas dejaron en el establecimiento un panfleto firmado, presuntamente, por el grupo delincuencial Los Costeños, con exigencias extorsivas. Sin embargo, aseguran que el comerciante no accedió a las pretensiones de quienes lo intimidaban.
Esta información es una de las principales líneas de investigación que manejan unidades del GAULA y de la SIJÍN de la Policía Metropolitana de Barranquilla, que buscan establecer si el atentado fue una retaliación por el presunto no pago de extorsiones.
El ataque ocurrió en medio del clima de tensión que vivieron comerciantes de Barranquilla y Soledad durante el fin de semana anterior, cuando numerosos establecimientos cerraron parcialmente sus puertas tras la circulación de panfletos intimidatorios atribuidos, presuntamente, a integrantes de La Nueva Generación del Freseo, quienes amenazaban con atentar contra quienes decidieran abrir sus negocios pese a las advertencias.
Redacción: judiciales
Foto: lugar de los hechos
