Noticias Coopercom tuvo el placer de hablar con la maestra Teresita Gómez el pasado sábado en la Casa de la Cultura La Perla, donde la pianista nos comentó facetas de su vida, épocas en las que era ella sola contra el mundo, y claro, su amada música ya que sin ella no podría haber hecho nada.

Teresita nos cuenta que durante los primeros 15 años de su vida, los pasó en el Palacio de Bellas Artes en Medellín, ya que para su fortuna -en sus propias palabras- fue adoptada, y mucho más si la suerte fue que aquellos que eran sus nuevos padres, eran nada más y nada menos que los porteros del recinto.
Graciosamente, sus progenitores eran blancos como la nieve, por lo que Teresita sorprendida les preguntaba que por qué ella entonces era negrita; “Ellos me decían que me había tomado un frasco de tinta china, que por eso era así, y claro uno chiquito se creía todo eso y más en esa época.” Expresó la pianista.
Sin embargo, con el tiempo Teresita iba descubriendo lentamente la realidad de las cosas en esa época, cabe resaltar que María Teresa Gómez Arteaga nació un 9 de mayo de 1943 en Medellín-Colombia, por lo que estando en plenos años 40 la situación contra el racismo era diferente.
“Cuando uno se da cuenta de que es negro, hay que aprender a serlo, es un aprendizaje.” Dice la maestra en sus palabras, por lo que siente que uno es quién aprende a combatir esa diferencia, ella siempre se ha preguntado cómo incluso logró defenderse de ese enemigo intangible que imprimen las personas en su mente.
Ella toca su piano porque siente que, con el piano, puede tocar a las personas, como si de una transmutación se tratase, invitando a estar armónicos, permaneciendo en la fila sin desfallecer, porque al momento en que se distrae uno, pierde la esencia todo.
De su infancia logra rescatar una jocosa anécdota, en la que al acompañar a su padre a revisar que el recinto estuviese bien, ella aprovechaba para tocar el piano, hasta que una noche de aquellas de guardia, una maestra se había quedado recorriendo el recinto, Teresita sin percatarse de su presencia fue como de costumbre al piano a ensayar, cuando de repente escucha a su maestra gritar, ya que cómo todo estaba oscuro, se asustó pensando que había una mala presencia.
En ese instante Teresita rompe en llanto pensando que la regañarían, sin embargo, la profesora al ver que el sonido provenía de la niña les comentó a sus padres que le iba a enseñar a tocar el piano a escondidas, ya que veía en ella un gran potencial, cosa en la que no se equivocó.
Finalmente, Teresita nos cuenta que se siente completamente agradecida con Barranquilla, recordemos que el pasado viernes, la pianista fue homenajeada en el teatro Consuegra Higgins, donde la universidad Simón Bolívar le premió a ella y a su amiga y también pianista Blanca Uribe, con una medalla por todos los años dedicados a la música y la historia exaltando al país.
A su vez invita a la juventud a que no desfallezca en cada una de sus metas, que cualquier tarea o deseo que tengan, lo hagan con el corazón.
“Los felicito porque aquí en Barranquilla encontré una llama que no se ha apagado, no la dejen apagar.”
Escrito Por: Carlos Daniel Martelo Mackenzie.
