El Museo de Arte Moderno de Barranquilla (MAMB) empieza a dejar atrás la etiqueta de “obra inconclusa” para convertirse en uno de los símbolos más poderosos del nuevo corredor cultural de la ciudad. Así lo destacó la gerente de Ciudad, Ana María Aljure, en su más reciente publicación, donde aseguró que el proyecto avanza con paso firme y dejará de ser un mito para transformarse en una realidad al servicio de todos los barranquilleros.
Este espacio no solo será un contenedor de arte: se proyecta como un epicentro creativo con 5.800 m², un teatro al aire libre, salas de exposiciones de gran formato y una curaduría especializada. El corazón de su colección estará marcado por más de 500 piezas y, en especial, por el mural “Cosas del aire” del maestro Alejandro Obregón, que se convertirá en la insignia del Museo.
El camino no ha sido fácil. Durante años, la obra permaneció estancada en manos de Findeter y la Corporación Cultural del Caribe, lo que dejó como saldo un “elefante blanco” en pleno centro cultural de la ciudad. Fue necesario que la Alcaldía de Barranquilla asumiera directamente el proyecto para destrabar su avance. Desde entonces, con una inversión de $22.000 millones destinados a la segunda fase, el Museo empezó a renacer.
Hoy, el MAMB ya no se concibe solo como un edificio, sino como el engranaje de una estrategia cultural que conecta historia, arte y desarrollo urbano. Su apertura marcará un antes y un después en la forma en que Barranquilla se reconoce a sí misma y se proyecta hacia el mundo.
