El tráfico de armas de fuego es uno de los principales fuertes de las distintas estructuras delincuenciales para generar poderío militar que les permita desarrollar los crímenes que tanto flagelo han ocasionado en la capital del departamento del Atlántico.
Ante este escenario, la Policía Metropolitana de Barranquilla, en conjunto con la Policía Fiscal y Aduanera, la DIAN, la Agencia HSI y la Fiscalía, pusieron en marcha una serie de estrategias para contrarrestar el ingreso ilegal de estas armas de fuego con las que las organizaciones buscan controlar su influencia criminal en esta zona del país.
Por ello, en medio de estos planes de registro que se realizaron al interior y exterior del aeropuerto Ernesto Cortissoz, las entidades judiciales dieron con la identificación de una encomienda proveniente desde Estados Unidos que se dirigía a Barranquilla y contenía armamento militar de alto calibre al parecer, con el objetivo de comercializarlas en el mercado negro.
En este sentido, el paquete contenía cuatro fusiles, siete proveedores y dos miras de precisión de fabricación americana, los cuales estarían avaluados en el comercio ilegal en cifras que van desde los 30 hasta los 35 millones de pesos y se encontraban ocultos entre varillas de manera fraccionada para que pasaran de forma desapercibida por los controles.
A raíz de esto, el Brigadier General Edwin Urrego, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, expresó que “las organizaciones han buscado conexiones en el exterior y la instrumentalización de personas que sirvan para enviar armas desde Estados Unidos y otras para recogerlas en Colombia a través de los envíos urgentes Courier, que tienen un alto flujo entre los dos países”.
Por otra parte, las autoridades siguen adelantando las investigaciones que permitan determinar a cuál grupo delincuencial irían dirigidos estos fusiles y quién estuvo al frente de este envío que buscaba seguir fortaleciendo el poderío ofensivo de las estructuras criminales que delinquen en la ciudad.
Redacción: judiciales
