El Gobierno nacional admitió la existencia de un riesgo de racionamiento de energía en Colombia para los próximos meses; sin embargo, sostuvo que se están ejecutando todas las acciones necesarias para impedir que esta contingencia se concrete. Durante el 18.º Congreso Anual de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), celebrado en Bogotá, el vicepresidente de la República, José Manuel Restrepo, calificó la coyuntura del sistema eléctrico como compleja y argumentó que la actual administración heredó este escenario de vulnerabilidad del mandato anterior.
Ante este panorama, la estrategia oficial busca contrarrestar la amenaza mediante el incremento acelerado de la oferta energética. Restrepo enfatizó que, desde el inicio del periodo gubernamental, se han adoptado decisiones de política pública orientadas a destrabar proyectos de infraestructura, promover la regasificación y agilizar trámites clave, tales como la expedición de licencias ambientales y las consultas previas con las comunidades. Según el funcionario, estas medidas de fondo son indispensables para sostener la demanda requerida por la economía en el mediano y largo plazo.
En el corto plazo, las acciones inmediatas para mitigar la vulnerabilidad operativa están bajo la coordinación de la ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda. La prioridad de la cartera energética se centra en estabilizar el suministro y evitar interrupciones en el servicio, mientras se coordinan los esfuerzos institucionales para atender las presiones operativas sobre la red nacional.
Por su parte, la dimensión del problema fue descrita por el viceministro de Energía, Armando Cuello, como una “tormenta perfecta”. El funcionario advirtió que la fragilidad del sector no responde únicamente a la recurrencia climática del fenómeno de El Niño, sino a la convergencia crítica de un déficit en la energía firme, la escasez de gas natural, los constantes retrasos en la entrada en operación de nuevos proyectos y una delicada liquidez en la industria.
Finalmente, esta acumulación de factores no solo amenaza la continuidad del servicio, sino también la estabilidad económica de las empresas del área. Cuello reveló que la coyuntura mantiene al sector al borde de un “apagón financiero” cercano a los cuatro billones de pesos, un panorama que evidencia que la crisis trasciende la disponibilidad del recurso hídrico e involucra un desafío estructural de gran escala.
Foto y texto: Yuraine Rambal
