El multimillonario estadounidense vaticinó en la Asamblea de la ONU, que los países con menos poder adquisitivo solo podrían inmunizar, en el mejor de los casos, al 14% de su población, que para vencer al Covid-19 se necesita una vacuna que se logrará a inicios de 2021, pero que para acabar con la pandemia, se necesitará algo más que la vacuna: “La erradicación de la enfermedad no sucederá automáticamente. Para lograrlo es necesario asegurar que exista la capacidad efectiva para producir miles de millones de dosis de la vacuna, encontrar el financiamiento para implementarla e identificar las estrategias más adecuadas para su distribución”, afirmó.
Unos 50 países ricos ya han firmado acuerdos con diversas farmacéuticas para adquirir millones de dosis cuando aparezcan las vacunas, pero Gates citó los modelos de pronóstico desarrollados por la Northeastern University, para comprender qué ocurriría con una distribución de vacunas centrada en los países ricos: “Los investigadores analizaron dos escenarios posibles. En el primero, las vacunas se distribuyen a todos los países en función del número de habitantes. En el segundo, nos encontramos con una situación muy cercana a la de estos días, es decir, que los cincuenta países más ricos del planeta dispondrán de las primeras 2.000 millones de dosis de la vacuna. En este escenario, el virus seguirá propagándose sin control durante cuatro meses en tres cuartas partes del planeta. Y lo veremos duplicar el número de víctimas. Sería una catástrofe moral”, dijo.
Gates insistió en la necesidad de “maximizar la capacidad de producir la vacuna en muchas partes del mundo” y que aunque “las compañías farmacéuticas han trabajado para facilitar los pagos, renunciando a cualquier forma de lucro de las vacunas, (…) también se necesita inversión pública”.
En resumen, “además de apoyar la capacidad de producción, es necesario financiar los miles de millones de dosis de vacunas que se asignarán a los países más pobres”.
Como ejemplo de esto último, Gates destacó al Reino Unido su buen trabajo al donar los fondos necesarios al Acelerador, una iniciativa impulsada para financiar vacunas, medicamentos y dispositivos de diagnóstico, con el fin de adquirir cientos de millones de dosis de vacunas para los países pobres. “El primer ministro italiano, Conte, fue uno de los primeros en reconocer la necesidad de una respuesta multilateral al covid-19, e incluyó con razón la respuesta justa y global a la pandemia entre las prioridades de la agenda italiana del G20 en 2021. Pero tenemos que hacer más e intervenir con más generosidad”, finalizó el filántropo.
Edición: Gustavo Enrique Bossio
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