El gobierno de Joe Biden anunció este jueves sanciones financieras contra Moscú y la expulsión de 10 diplomáticos rusos, acusados de ser miembros de los servicios de inteligencia de Moscú, lo que podría dar al traste con su propuesta de cumbre con el presidente Vladimir Putin.
Las sanciones incluyen la prohibición a las instituciones financieras estadounidenses para comprar directamente deuda emitida por Rusia después del 14 de junio y castigos económicos a seis empresas tecnológicas rusas.
Desde su llegada a la Casa Blanca en enero, el presidente estadounidense dijo que evaluaría su respuesta a una serie de hechos imputados a Moscú, entre ellos un ciberataque masivo y una injerencia en las elecciones presidenciales de noviembre.
Biden, que ha calificado a Putin de “asesino”, prometió ser mucho más firme que su predecesor, Donald Trump. Además, amenazó con castigar nuevamente a Moscú con “consecuencias estratégicas y económicas (…) si continúa o intensifica sus acciones internacionales desestabilizadoras”, publicó la Casa Blanca en un comunicado.
Esta es una respuesta al gigantesco ciberataque de 2020 que utilizó como vector a SolarWinds, un editor de software estadounidense cuyo producto fue pirateado para introducir una vulnerabilidad entre sus usuarios, incluidas varias agencias federales estadounidenses. Al respecto el Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia dijo que “Leer estos delirios tiene poco interés”.
El Tesoro de Estados Unidos también impuso sanciones a ocho personas y entidades “asociadas con la continua ocupación y represión en Crimea”, en “asociación” con la Unión Europea, Canadá, Reino Unido y Australia. La OTAN, la UE y Londres dieron su “apoyo” a las sanciones estadounidenses, pero sin anunciar nuevas medidas de inmediato.
Las sanciones buscan además “responsabilizar” a las autoridades rusas por reportes de recompensas ofrecidas a los talibanes para atacar a soldados estadounidenses o extranjeros en Afganistán.
Las nuevas sanciones se suman a una primera serie de medidas punitivas anunciadas en marzo contra siete altos funcionarios rusos en respuesta al envenenamiento y encarcelamiento del opositor Alexéi Navalni.
La presente es una de las ofensivas más duras contra Rusia desde la expulsión de varios diplomáticos al final del mandato de Barack Obama.
Por su parte, la portavoz de la diplomacia rusa, Maria Zakharova, anunció que “Este comportamiento agresivo recibirá un fuerte rechazo. La respuesta a las sanciones será inevitable”, y agregó que “Estados Unidos no está dispuesto a aceptar la realidad objetiva de un mundo multipolar que excluye la hegemonía estadounidense y depende de la presión de las sanciones y la injerencia en nuestros asuntos internos”. Moscú convocó al embajador estadounidense, John Sullivan, para lo que dijo será “una conversación difícil”.
“Creemos que en los próximos meses será crucial que los dos líderes se reúnan” para “encontrar una forma estable y eficiente de avanzar para detener cualquier escalada antes de que degenere”, dijo un alto funcionario estadounidense tras el anuncio de las sanciones.
Las relaciones entre Washington y Moscú se vienen deteriorando desde 2014, cuando Rusia anexó Crimea de Ucrania.
Edición: Gustavo Enrique Bossio Jiménez
Fuente: medios internacionales
Foto: cnnespanol.cnn.com
