A pesar de que se reactivaron los vuelos nacionales, salieron los estadounidenses del territorio afgano y se hizo la reapertura de Shahzada, la bolsa de valores más grande del país, todavía no se vislumbra una organización gubernamental en Afganistán a tres semanas de los talibanes haber tomado el poder.
Se está a la espera del anuncio por su parte de quien dirigirá los destinos de ese país, en cuyas acciones están puestos los ojos de todo el mundo, especialmente de las organizaciones de Derechos Humanos que cada día denuncian y advierten acerca de la crisis humanitaria que se viven en el territorio.
“Los preparativos para el anuncio del nuevo gobierno y gabinete están en marcha”, escribió hoy en su cuenta de Twitter el subjefe de la comisión cultural de los talibanes, Ahmadullah Wasiq.
En la reanudación progresiva para llegar a la normalidad algunos bancos Kabul se encuentran operando, lo que ha provocado que se formen largas colas y tras largas colas solo se pueden sacar un máximo de 200 dólares a la semana, un límite que ha sido impuesto por las autoridades para hacer frente a la crisis de liquidez que registra el país.
En el sector comercial las tiendas de alimentación y el mercado están abiertos, el sistema de salud, de transporte y seguridad operan normalmente. Algunas escuelas están abiertas la mayoría están cerradas.
Alrededor de esta situación aumentan las criticas y denuncias entre ellas la que ha hecho la directora adjunta regional de Amnistía Internacional (AI), Samira Hamidi. En su cuenta de Twitter:
“Tras tres semanas, todo el sistema en Afganistán está paralizado. Los talibanes carecen de capacidad y conocimientos para dirigir un país. Pensaron que Afganistán es la misma de 1996, cuando asumieron el poder. No lo es”.
Expresó que Afganistán afronta una grave crisis humanitaria, con civiles sin trabajo ni salarios y en donde muchos tienen que vender sus pertenencias para poder comprar alimentos, que pronto empezarán a escasear, y señaló que la falta de un gobierno en el país dificulta las labores humanitarias, ya que “las oficinas gubernamentales, las oenegés y organizaciones de mujeres siguen cerradas”.
Edición Gina Geraldino Patiño Foto archivo
