Informe Especial de Andrés Guzmán de la Cruz
El salsero de ayer, el de hoy y el de mañana. Así podríamos definir a Charly Gómez, un hombre al que muy pocas personas conocen por su nombre de pila: Carlos Augusto Gómez Bulte.
Charlie, representa al salsero de ayer por sus letras amorosas. Hombre romántico y ‘querendón’, entregado a la familia y a su arte.
Es la viva imagen del salsero de hoy por sus canciones con ritmos pegajosos. Donde suena una canción de este artista barranquillero, no hay persona que se quede sentada.
Y sin lugar a dudas, representa al salsero del mañana, pues es el mejor ejemplo a seguir que pueden tomar los nuevos talentos.
Este conjunto de actitudes y aptitudes, vuelven a Charlie, ‘El salsero eterno’.
“Lo más importante en mi carrera ha sido ganarme el cariño de la gente”, dijo el artista.
Cabello corto y blanco, piel clara y ojos expresivos, son los rasgos que caracterizan al cantante, quien se considera una persona sencilla y humilde, valores que aprendió de su madre.

“Yo siempre he sido una persona con los pies en la tierra, nunca me dejé llevar por la fama, hay que ser humildes y sencillos”, comenta el cantautor cuando preguntamos por su momento de fama.
Adiós a la Musa
Además de ser su formadora, su progenitora María Elena Bulte de Gómez, fue la musa de su inspiración para componer inspirado en ella compuso, cantó y grabó “Arrugas”, tema que ya es considerado un himno obligado, para escuchar, cantar y dedicar en el Día de las Madres.
“Mamá fue mi guía, quien me encaminó a ser cada día mejor persona”, comentó, con una carga de emociones, que se le siente en su entrecortada voz.
El artista no recuerda la fecha exacta en la que escribió el éxito musical, solo tiene claro que fue una noche de 1990 en el cuarto de su casa, ubicada en el barrio Boston.
Por su parte, la madre de Charlie manifestó siempre su alegría por haber sido inspiradora de una bella canción.
Así lo manifestó durante 10 años, en los que la cantó y la bailó junto a sus familiares y amigos cercanos.
El 29 de junio de 2013, justo el día en que Héctor Lavoe, modelo a seguir de Charile, cumplía 20 años de muerto, la musa de la inspiración del artista, partió de este mundo a causa de una insuficiencia renal.
“Tenía 85 años. Ella, una salsera de tiempo completo, murió en mis brazos, dormida. Tuvo un final tranquilo, como a mí me gustaría morir también”, añade Charile.
La fiesta debe continuar
El día de la muerte de doña María Elena, Charlie tenía un concierto en el municipio Soledad.
“como mi mamá fue una mujer muy chévere, mamadora de gallo, alegre y entusiasta, ese día quise hacerle un homenaje, y abrí el acto con ‘Arrugas’, los asistentes se pusieron de pie y aplaudieron”.
Como persona, la muerte de su madre lo afectó demasiado, ella fue, como él mismo lo manifestó en algún momento “padre y madre”.
Al día siguiente a la muerte de su progenitora, el artista tuvo otra presentación, esta vez en Puerto Colombia, al igual que el concierto que había realizado en Soledad, abrió el repertorio con ‘Arrugas’.
“nosotros los cantantes somos como los payasos, la función tiene que seguir sin importar que pase en la vida personal”, finaliza el artista.

Pero la vida del artista siguió y no solo su madre goza del privilegio de ser su inspiración, su hermana Ana, lo llevó a componer “Mi Hermanita”, la cual creó en medio de la pandemia del Covid-19.
“Nadie le compone a la hermana. Yo lo hice porque me nació la inspiración, este tema lo compuse con lágrimas en los ojos y tiene ese toque esa magia que llega la fibra de las personas”. Explicó.
Su vida está muy ligada a su familiar teniendo en cuenta que depende de él para muchas actividades, por su enfermedad de diabetes, hipertensión y ahora de movilidad él la apoya y más que su hermano es su enfermero.
Unido a su desempeño familiar, continúa en solitario deleitando a los amantes del genero de la salsa, produciendo cada día más, demostrando su talento y ganando más fanaticada a parte de la que consiguió en su paso por el Grupo Raíces.
Fotos ciberspaceandtime.com – youtube – grantono.net
