El plástico nació en la primera mitad del siglo XX como un logro brillante que cambió al mundo como un material polimérico derivado de los combustibles fósiles.
Pero los residuos del plástico pueden permanecer en el ambiente por décadas, por lo que se le califica como una de las plagas del siglo XXI por su consabida toxicidad contra la fauna y la flora del planeta.
Pero un reciente descubrimiento da esperanzas para romper las estructuras del polietileno y el poliestireno. La larva de la mariposa Galleria mellonella, también llamada gusano de la cera, mostró que puede degradar al plástico.
La bióloga molecular Federica Bertocchini, especializada en biotecnología de insectos, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, de España, metió gusanos de la cera en una bolsa plástica común y en 40 minutos, estaba agujereada.
En este contexto, el uso de organismos para degradar el plástico y transformarlo en productos potencialmente útiles es una línea de investigación prometedora y los estudios de la acción del gusano apenas han comenzado.
Edición: Gustavo Enrique Bossio Jiménez
Foto: invertebrados.animalesbiologia.com
