La noche del jueves volvió a dejar un nuevo hecho de sangre en Barranquilla. Esta vez la víctima fue José Enrique Cabarcas Copete, de 29 años, quien fue asesinado a bala en el barrio Siete de Abril cuando permanecía sentado en una esquina cercana a su vivienda.
El ataque ocurrió hacia las 9:45 p. m. en la carrera 9 Sur con calle 75. Según la información recopilada por las autoridades, dos hombres que se movilizaban en motocicleta llegaron hasta el lugar. Sin mediar palabra, el parrillero desenfundó un arma de fuego y disparó en repetidas ocasiones contra Cabarcas Copete antes de escapar junto a su cómplice.
La víctima recibió un impacto de bala en la región frontal y fue auxiliada por personas del sector, quienes la trasladaron al Camino Santa María. Sin embargo, los médicos confirmaron que ingresó sin signos vitales debido a la gravedad de la herida.
Las primeras investigaciones indican que José Enrique Cabarcas sería presunto integrante de la estructura criminal ‘Los Costeños’, donde, al parecer, desempeñaba funciones de observación e información criminal, conocidas dentro de estas organizaciones como “campanero de zona”. Según las autoridades, respondía a las órdenes de un cabecilla conocido con el alias de ‘Gordo Kevin’.
Además, los investigadores establecieron que registraba una anotación judicial por el delito de homicidio y que desde julio de 2018 se encontraba bajo una medida de aseguramiento de prisión domiciliaria. Lo llamativo del caso es que contaba con vigilancia mediante brazalete electrónico, mecanismo diseñado precisamente para monitorear sus movimientos mientras cumplía la medida judicial.
El asesinato de Cabarcas Copete revive interrogantes sobre los controles que existen para las personas que permanecen bajo detención domiciliaria y monitoreo electrónico. Su caso no es aislado. Apenas cinco días antes, otro hombre que también tenía brazalete electrónico fue asesinado en Barranquilla.
Se trata de Brayan Cabarcas Rodríguez, alias ‘El Zarco’, de 26 años, quien fue atacado a tiros el pasado domingo 14 de junio en el barrio Barlovento. Las autoridades señalaron que este presunto integrante de ‘Los Pepes’ acumulaba ocho anotaciones judiciales y, pese a tener una medida de aseguramiento domiciliaria en el barrio El Bosque, fue asesinado en una zona completamente distinta de la ciudad.
Ahora, con dos homicidios en menos de una semana de personas que debían permanecer bajo vigilancia electrónica, las autoridades deberán establecer si los protocolos de control y seguimiento se estaban cumpliendo y por qué ambos hombres se encontraban fuera de los lugares donde, en teoría, debían permanecer mientras avanzaban sus procesos judiciales.
Redacción: judiciales
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