En un giro inesperado dentro de la dinámica criminal del Caribe colombiano, los máximos cabecillas de las organizaciones delincuenciales más temidas de Barranquilla y el Atlántico anunciaron este jueves un acuerdo para extender la tregua vigente en la región.

Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias ‘Castor’, líder de Los Costeños, y Digno Palomino, jefe de Los Pepes, confirmaron mediante un comunicado conjunto que mantendrán el cese de hostilidades hasta el 20 de enero de 2026, tanto en Barranquilla como en su área metropolitana y en el resto del departamento del Atlántico.
El documento, difundido públicamente, recoge palabras en las que ambos cabecillas manifiestan acogerse a la invitación del presidente Gustavo Petro para iniciar un camino de desescalamiento de la violencia, reparación a las víctimas y eventual sometimiento a la justicia.
“Nos ponemos en disposición a la invitación del señor presidente de la República de Colombia, Gustavo Petro Urrego, para iniciar el recorrido de la hoja de ruta pertinente y compromisos encaminados a desactivar la violencia, reparar a las víctimas y someternos a la ley con las estructuras delincuenciales con las que desarrollamos actividades criminales en Barranquilla, su área metropolitana y el departamento del Atlántico”, señala una parte del comunicado.
En el mensaje, alias Castor y Palomino aseguran que los motiva no solo la convocatoria del Gobierno nacional, sino también “la voluntad de contribuir a la recuperación de la convivencia pacífica de Barranquilla, la ciudad que nos vio nacer”.
Además, invitaron a que el ejemplo sirva de inspiración para que otras organizaciones criminales que operan en la región se unan a este proceso, con el objetivo de abrir caminos hacia la paz y garantizar que las nuevas generaciones puedan crecer lejos de la violencia.
La tregua entre Los Costeños y Los Pepes había sido vista con escepticismo por sectores sociales y autoridades, debido a los antecedentes de confrontaciones sangrientas que dejaron centenares de víctimas en los últimos años en Barranquilla y municipios cercanos.
Sin embargo, el anuncio de extender el cese de hostilidades hasta inicios de 2026 es interpretado por algunos sectores como un paso hacia la reducción de la criminalidad y la recuperación de la seguridad en la región.
Aún está por verse si este compromiso se traducirá en hechos concretos y si las estructuras realmente darán un viraje hacia la desactivación de la violencia, como lo prometen en su declaración.
Por ahora, Barranquilla y el Atlántico quedan a la expectativa de lo que pueda significar este gesto en medio de un territorio marcado históricamente por la disputa entre organizaciones armadas ilegales.
Redacción: judiciales
