La madrugada del 27 de septiembre marcó para siempre la vida de Ramón Arias. Su hija, Yolanda Arias Santos, de apenas 25 años, fue hallada muerta dentro de su vivienda en el barrio La Manga. Según lo informado por sus familiares, la joven habría sido estrangulada por su pareja sentimental, Jairo Samuel Páez Muñoz, quien posteriormente intentó huir con la motocicleta de la víctima, pero fue capturado tras un operativo de la policía en Puerto Colombia.
En medio del dolor, Ramón reconstruye con voz entrecortada la vida de su hija, una mujer que, asegura, dedicó sus días a servir a los demás. “De todos mis hijos, ella fue la única que estuvo conmigo todo el tiempo. Cuando su mamá se separó de mí, yo fui padre y madre de los cuatro. Ella se quedó conmigo, me acompañó en todo. Era alegre, humilde, sencilla, muy servicial. Estuvo conmigo cuando me operaron del corazón, cuidaba a sus hermanos en la clínica cuando enfermaban, siempre al lado de quien la necesitara”, recuerda.
La joven era madre de una niña de ocho años que hoy pregunta por su mamá sin entender por qué ya no vuelve a casa. “En el entierro me partió el alma ver a mi nieta llorar frente a la bóveda. Es un dolor que no se lo deseo a ningún padre”, lamenta Ramón.
Según su relato, Yolanda ya había pasado por una relación anterior marcada por los celos y la violencia. “Ella me confiaba cuando tenía problemas. Una vez me dijo: ‘Papi, él me intentó pegar’. Yo mismo hablé con ese hombre y le dije que el que quiere no maltrata, ni física ni psicológicamente”. Con Jairo Samuel Páez, su última pareja, las señales de alerta fueron menos evidentes para la familia. “Yo no sabía que la estaba golpeando. Él la tenía amenazada”, asegura.
La noche antes de su muerte, Yolanda estuvo en un asado familiar. Sus hermanos notaron algo extraño en ella, los ojos llorosos, pero no preguntaron. Horas después, en medio de una fuerte discusión dentro de su habitación, Páez Muñoz la estranguló mientras dormía, según la reconstrucción de los hechos. Al amanecer, vecinos y familiares vieron al hombre salir de la vivienda en la moto de la víctima, sin imaginar lo que había ocurrido adentro.
Gracias al GPS instalado en la motocicleta, la policía rastreó al presunto feminicida hasta Puerto Colombia, donde fue capturado tras un plan candado. El padre de Yolanda agradece la rápida acción de las autoridades, pero exige que la justicia sea implacable. “Espero mano dura. Este homicidio no puede quedar impune. Ya está bueno de tanto feminicidio, de tantas mujeres maltratadas y muertas sin que pase nada. Yo le pido a la justicia colombiana que por favor actúe”, dijo.
En cartas encontradas tras el crimen, Páez Muñoz habría reconocido el asesinato y pedido perdón, un gesto que para Ramón no tiene valor frente a la pérdida de su hija. “Me la quitó, me arrancó un pedazo de mí. Ya no encuentro felicidad en ningún momento. La comida no me provoca. Me hace falta que me salude, que me abrace, que me diga ‘papi, cómo estás’. Es muy fuerte esto que pasó”.
El nombre de Yolanda Arias Santos se suma a la lista de mujeres víctimas de feminicidio en Barranquilla y en el país, un flagelo que sigue cobrando vidas y dejando familias destrozadas. Ramón, con la voz quebrada, concluye: “Esto es doloroso, no se lo deseo a nadie. Mi hija le dio lo mejor de su vida a la gente. Ahora sólo pido que se haga justicia”.
Redacción: Alejandro Sandoval
