Después de la tragedia acontecida en la madrugada de hoy martes 28 de junio en la cárcel de Tuluá en el Valle del Cauca, donde murieron 52 reclusos por un incendio provocado por ellos mismos, al quemar unas colchonetas cuando intentaron amotinarse.
El presidente electo, Gustavo Petro, anunció que después de posesionarse el próximo 7 de agosto le urge replantear la política carcelaria para y donde buscará hacer estos centros penitenciarios más humanos, buscando dignificar al recluso.
El director del Inpec, general Tito Castellanos, dijo a varios medios de comunicación sobre lo ocurrido: “El incendio se produjo en la madrugada de hoy martes cuando unos reclusos quemaron unas colchonetas en un intento de amotinarse. La quema de las colchonetas produjo un efecto cascada que extendió el fuego por todo el pabellón, lo que hizo imposible controlarlo en ese momento”.

El nuevo presidente de los colombianos expresó en su cuenta de Twitter @petrogustavo: “El estado colombiano ha mirado la cárcel como un espacio de venganza y no de rehabilitación”. Planteó además que “lo acontecido en Tuluá, como la masacre en La Modelo, obliga a un replanteamiento completo de la política carcelaria de cara a la humanización de la cárcel y la dignificación del preso. Mis condolencias a las familias de los presos muertos en el incendio de la cárcel de Tuluá”.
La cárcel de Tuluá tiene 1.267 presos, cifras según el Inpec. A pesar de que los bomberos de la ciudad, llegaron rápido para apagar el fuego, muchos de los reclusos murieron por haber inhalado el humo que salía de las colchonetas quemadas.
Un vocero de los bomberos dijo: “Hubo una llamada casi a la 1.20 de la madrugada de hoy por un posible amotinamiento en la cárcel de Tuluá. Se verifica que hubo una quema de muchos colchones, y hasta el momento son cerca de 50 personas trasladadas a varios centros asistenciales”.
Escrito por: Alexander Lewis Delgado.
Foto: @infobae – @registraduria
