El dolor por la muerte de Sara Milena Echeverría Alcendra, de 31 años, sigue creciendo entre sus familiares, quienes aseguran que, más allá de la pérdida, también enfrentan la incertidumbre de no saber qué ocurrió durante el procedimiento estético al que se sometió en una clínica de Barranquilla. Mientras Medicina Legal avanza en los exámenes para establecer la causa del fallecimiento, su esposo y su padre afirman que hasta ahora no han recibido una explicación clara por parte del centro médico ni del cirujano que la intervino.
Carlos Andrés Hernández, esposo de Sara, relató que la decisión de practicarse la cirugía fue el resultado de un proceso de varios meses. Según explicó, el cirujano Carlos Espinoza la valoró inicialmente y le indicó que debía perder peso antes de autorizar la intervención. Durante cuatro meses siguió un tratamiento nutricional, redujo su peso de manera considerable y posteriormente se sometió a todos los exámenes médicos solicitados, los cuales, de acuerdo con la familia, reflejaban que estaba en óptimas condiciones para ingresar al quirófano.
El hombre aseguró que la intervención tuvo un costo total de 65 millones 300 mil pesos, suma que incluía la cirugía, la extracción de una hernia abdominal detectada durante las valoraciones, una bomba para el manejo del dolor y un seguro que, según le explicaron, cubriría cualquier complicación y garantizaría el traslado a una unidad de cuidados intensivos en caso de ser necesario. “Yo confié porque era un procedimiento costoso, porque nos dijeron que todo iba a salir bien y porque ella estaba completamente sana”, expresó.
Sara ingresó al quirófano hacia las 10:45 de la mañana, pero pocas horas después la familia recibió una llamada en la que les informaron que la paciente presentaba complicaciones. Carlos recuerda que únicamente le manifestaron que la máquina de monitoreo “se apagó” y que intentaron reanimarla, sin ofrecer mayores detalles sobre lo ocurrido durante la cirugía. Desde entonces, asegura, ningún representante de la clínica ni el especialista que la operó se ha comunicado con ellos para explicar las circunstancias en las que falleció.
“Me quitaron mi vida. Era mi primer amor, la mujer con la que llevaba 14 años de relación, la mamá de mis dos hijos y el motor de nuestra familia. Nadie ha tenido la delicadeza de llamarme para decirme qué fue lo que realmente pasó. Lo único que quiero es que me expliquen por qué mi esposa, una mujer sana, murió en un procedimiento que supuestamente era seguro”, afirmó entre lágrimas.
Su padre, Roycer Echeverría, también cuestionó el silencio de la clínica y recordó a Sara como una mujer trabajadora, solidaria y profundamente unida a su familia. Contó que toda la familia acompañó el proceso previo a la cirugía y que nunca imaginaron que una intervención que parecía rutinaria terminaría convirtiéndose en una tragedia. “Ella hizo todo lo que le pidieron, cumplió con cada examen y llegó feliz porque pensaba cumplir un sueño. Hoy lo único que tenemos son preguntas que nadie nos responde”, manifestó.
Ante la falta de respuestas, los familiares solicitaron que el cuerpo fuera remitido al Instituto de Medicina Legal, donde será la necropsia la que determine científicamente qué provocó la muerte de Sara Milena Echeverría Alcendra. Mientras avanzan las investigaciones, la familia insiste en que el caso no puede quedar sin esclarecer. “A ella no la vamos a recuperar, pero sí queremos saber la verdad. Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias para que se establezca si hubo alguna responsabilidad y para que ninguna otra familia tenga que pasar por un dolor como este”, concluyó Roycer Echeverría.
Redacción: Alejandro Sandoval
Foto: Alejandro Sandoval
