Romualdo Brito sabía de su gran aporte al folclor colombiano y de su amado vallenato. Tanto es así que a pesar de la pandemia del covid-19, sus seguidores y colegas lo fueron a acompañar en su velorio en Valledupar y su entierro en Tomarrazón, jurisdicción de Riohacha, su tierra natal.
Después de su muerte, en un accidente de tránsito en San Roque, corregimiento del municipio de Curumaní, Cesar, el cuerpo de Romualdo Brito fue velado en cámara ardiente en la biblioteca departamental Rafael Carrillo Lúquez en Valledupar, donde se le rindió un homenaje póstumo por parte de la gobernación del Cesar, Sayco, la Fundación del Festival Vallenato y artistas.
Sus colegas le interpretaron sus canciones acompañado con los cantos de Ivo Díaz, Sergio Moya Molina y Deimer Marín. Se oyeron temas como: “Lo más lindo del Mundo”, “Así es la vida”, “Los amaneceres del Valle”, entre otras.
Después, en su periplo por La Guajira, por cada municipio que pasaba la carroza fúnebre, se le aplaudía hasta llegar a la catedral Nuestra Señora de los Remedios de Riohacha. Ahí, ayer se le realizó una misa y luego se llevó a cabo el último adiós en el cementerio de Tomarrazón, tierra natal del juglar.
A la salida de la iglesia sonaron acordeones y cantos como las del compositor Rafa Manjarrez y artistas de la región quienes lo despidieron a lo grande.
Paz en su tumba maestro.
Por: Alexander Lewis Delgado.
Foto: Paúl Bolaño.
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