Palli Thordarson, profesor de química de la Universidad de Nueva Gales del Sur de Australia, especifica que la molécula de jabón es una nanopartícula autoensamblada en la que el eslabón más débil es su capa lipídica, o sea, de grasa. El jabón disuelve la membrana grasa del virus y lo destruye.
La mayoría de los virus están constituidos por tres elementos: el ARN, las proteínas y los lípidos. El ARN es el material genético; las proteínas cumplen varias funciones como entrar en las células y ayudar a la reproducción del virus; y los lípidos forman una capa alrededor del virus para protegerlo y ayudarlo a invadir la célula.
El jabón contiene sustancias parecidas a la grasa conocidas como anfifílicas; algunas son estructuralmente muy similares a los lípidos de la membrana del virus. Las moléculas de jabón “compiten” contra los lípidos de la membrana y contra otros enlaces químicos que ayudan a las proteínas, al ARN y los lípidos a unirse y termina disolviendo la estructura del virus. Además, el jabón perturba las interacciones entre el virus y la superficie de la piel haciendo que el virus se desprenda y se desmorone como un castillo de naipes debido a la acción combinada entre el agua y el jabón.
Como la piel humana es bastante rugosa, hay mojarla y frotarla bien para asegurar la desactivación del virus.
Edición: Gustavo Enrique Bossio
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