Aunque una estrella impresiona cuando brilla intensamente, la leyenda es la que transforma, pues es la que pertenece a la historia. No sólo por sus triunfos, sino también por su forma de ser, el patinador de velocidad Juan Jacobo Mantilla Pinilla quiere permanecer en la memoria del deporte como una figura que inspira a luchar por los sueños.
El múltiple campeón mundial y de Juegos Mundiales participó en vivo en Actualidad Olímpica, programa institucional del Comité Olímpico Colombiano que, en cabeza de su presidente Ciro Solano Hurtado, se encuentra enfocado en la estrategia de posicionamiento, memoria y proyección del deporte olímpico nacional.

Juan Jacobo Mantilla Pinilla nació el 30 de enero de 2003 en Bucaramanga. En la capital del departamento de Santander, nuestro protagonista forjó un carácter y disciplina tan únicos como su resistencia física y su perseverancia para mantenerse dentro del camino de sus objetivos.
Su inicio en el deporte se remonta a los cinco años, cuando su mamá, Susann Pinilla, lo llevó a practicar patinaje. Sus primeras clases se realizaron sobre el pasto, pero su habilidad no tardó en resaltar, por lo que la pista fue rápidamente el lugar escogido para volar. Aunque las caídas estuvieron constantemente presentes, las ganas de levantarse y continuar aparecieron con aún más fuerza.
El entrenador Miguel Rueda fue el encargado de darle la bienvenida a lo que se convirtió en su pasión, y el Club Proskate Santander, en el hogar que poco tiempo después se traduciría en la Selección Colombia. En un principio, al igual que los patines, el camino deportivo de Jacobo hacía parte de un espacio recreativo; sin embargo, los entrenamientos, los campeonatos y el amor por el deporte fueron los pilares para enfocarse plenamente en él.
“Detrás de todo eso hay muchas horas de entrenamiento, levantarse temprano y sacrificar el tiempo con la familia. Yo creo que eso es lo que más me da duro: sacrificar el tiempo con ellos por todo lo que tengo que hacer para mantener el nivel. Yo disfruto, me apasiona y amo el patinaje, pero hay que tener claro qué es lo que queremos y por qué lo hacemos”, expresa Jacobo de manera contundente.
Para nadie es un secreto que el patinaje se convirtió en un deporte representativo de nuestro país, no en vano el Campeonato Mundial de Beidaihe (China) 2025 se convirtió en el título 22 y la 15 de manera consecutiva para nuestro país.
Siendo un fiel testigo de este crecimiento, Mantilla reconoce el reto diario que significa representar al país: “El nivel aquí en Colombia es demasiado exigente, es demasiado duro, porque todos nos preparamos para ganar. Especialmente porque nuestro país es potencia, es muy complicado estar en la selección y mantenerse durante tanto tiempo”.
Aquel camino defendiendo el ‘Tricolor’ nacional comenzó en 2019, cuando en Cúcuta, Norte de Santander, demostró que estaba hecho para brillar con fuerza en un firmamento lleno de estrellas. En ese momento, el santandereano superó la presión de su primer certamen mundial y consiguió el objetivo.

En Barcelona, España, Juan Jacobo se proclamó campeón juvenil en la prueba de 15.000 metros eliminación en ruta, un logro que representó algo más que una medalla. El reto en el circuito catalán fue un paso más en su camino, además de permitirle compartir escenario con varios de sus ídolos en el deporte.
Con una sonrisa, Jacobo resalta a las figuras deportivas que lo han marcado: “Yo siempre he tenido un referente, que es Bart Swings, patinador de velocidad en línea y sobre hielo de Bélgica, quien lleva 20 años en el top mundial en las pruebas de fondo. Yo soy fondista y en Colombia el referente fue Alex Cujavante; pero siempre me ha gustado la velocidad, por lo que he admirado a Pedro Causil, Andrés Muñoz, Edwin Estrada, entre otros”.
Desde aquel entonces, su historia se ha escrito en escenarios nacionales e internacionales, defendiendo los colores de su región o los del país en los certámenes más exigentes. Eso sí, su presencia en los eventos del ciclo olímpico también ha sido constante y relevante, pues ha cosechado preseas de oro en casi todos: “Gracias a Dios, me falta la medalla de oro en los Juegos Bolivarianos y en los Centroamericanos y del Caribe para completar todo el ciclo”.
El nombre de Juan Jacobo ha resonado en las historias de los Juegos Bolivarianos Valledupar 2022, los Suramericanos Asunción 2022, los Panamericanos Santiago 2023, los Bolivarianos del Bicentenario Ayacucho 2024 y los Bolivarianos Ayacucho–Lima 2025. Su recorrido también lo llevó a competir en el certamen más importante para los deportes que no forman parte del programa de los Juegos Olímpicos.
Durante 2025, Chengdú (China) fue la sede de la duodécima edición de los Juegos Mundiales, donde Colombia ocupó, por cuarta edición consecutiva, el top 10 de países. En los resultados nacionales, el patinaje fue la disciplina que más preseas cosechó, y Jacobo subió a lo más alto del podio en dos ocasiones.
“Creo que ese es el momento más importante de mi carrera deportiva; fue en Chengdú. La verdad, me sentía muy bien, estaba muy preparado, pero algunas veces ganamos y otras no, y el primer día no fue mi día. Lo soñé, lo visualicé y, en ese momento, solo estaba mirando al cielo y agradeciendo a Dios por todo”, expresa Jacobo al observar una fotografía tras su victoria en los 15.000 metros eliminación ruta en Chengdú.

Además de aquella prueba, Mantilla escribió su nombre como líder de los 10.000 metros eliminación pista, cerrando así una desafiante competencia en la que la exigencia de los rivales se veía acompañada por el desafío del clima, sumando un nuevo capítulo a su historia deportiva.
Precisamente, al hablar de sus preseas, es casi imposible no mencionar dos acciones características dentro de su competencia. Dentro de la pista, Jacobo suele enfocarse mordiendo la cadena que lleva: “Cuando muerdo la cadena, es porque mi mente está maquinando muchas cosas e intento que fluyan de la mejor manera”, mientras que la segunda corresponde a tocar con sus manos el lugar del podio al que va a subir antes de ser nombrado: “Lo hice y esto es mío. Me lo gané, lo luché y esto me pertenece. Es pensar en todo lo que haces, lo que sacrificas, lo que entrenas para estar ahí, y ese lugar es tuyo”.

Para alcanzar el tan ansiado primer lugar, aclarando que no se habla únicamente de la competencia, Mantilla resalta a sus entrenadores, quienes lo apoyan dentro y fuera del circuito: “Nosotros manejamos el proceso con nuestros propios entrenadores, pero cuando nos acercamos a mundiales y campeonatos del Ciclo Olímpico, los encargados de guiar a la selección son los profes Anwar (Cárdenas), Elías (del Valle) e Iván (Vargas). Ellos se encargan de formarnos como atletas y como personas, porque no somos más que nadie y todos hacemos parte del mismo equipo”.
De esta forma, nombres como el de Víctor Serrano (su entrenador local) son fundamentales en una historia escrita con esfuerzo y disciplina, donde el índice abarca siempre el significado de ser humano. Bien dicen que los triunfos no llegan por casualidad, y para Jacobo, los sueños se pueden lograr si se está dispuesto a luchar por ellos: “Los sueños sí se cumplen. Si usted tiene un sueño, tiene que trabajar muy duro y ser muy disciplinado, porque nada es gratis en esta vida. Si fuera fácil, yo creo que cualquiera lo haría. Nosotros somos atletas de alto rendimiento, y entre ser bueno y ser el mejor hay mucho trabajo de por medio”.
Aunque las estrellas brillan, el legado de las personas perdura más allá de una dorada etapa deportiva. “Ella (Mariana Pajón) es un orgullo y una motivación, no solo para mí, sino para cualquier atleta colombiano y en el mundo. Es una mujer muy tesa”, menciona emocionado Jacobo al ver en vivo a la múltiple medallista olímpica Mariana Pajón.
“Siempre he querido dejar una huella en el deporte. Puede que, el día de mañana, me dedique a hacer otra cosa, pero espero que la gente me recuerde tanto por lo ganador que fui como por el ser humano que soy”, expresa el santandereano sin titubear.
Con 23 años, Jacobo Mantilla continúa enfocado en construir una leyenda en un océano lleno de estrellas. Pero su objetivo no se encuentra únicamente vinculado a los triunfos: se une al ejemplo, a los consejos que transforman y a demostrar que la mejor de las victorias corresponde a jamás rendirse.
