Los disparos sorprendieron a los habitantes del barrio Las Malvinas en la tarde de este martes, pero lo que más llamó la atención fue la desesperada maniobra de un adolescente de 16 años para intentar salvar su vida. Mientras un sicario le disparaba en repetidas ocasiones, el joven corrió en zigzag tratando de esquivar las balas, una escena que uno de los testigos comparó con la película Matrix.
El ataque ocurrió en la calle 98E con carrera 8B, en el suroccidente de Barranquilla, donde, por razones que aún son materia de investigación, un hombre armado abrió fuego contra el menor, identificado con las iniciales D. D. G. R.
Según el relato de un testigo, el adolescente reaccionó apenas escuchó las primeras detonaciones e intentó ponerse a salvo corriendo de un lado a otro mientras el agresor seguía disparándole, aparentemente con la intención de impactarlo en la cabeza. “Esquivaba las balas como en Matrix. El muchacho se le paró al sicario y le esquivaba los tiros en zigzag. El hombre intentaba pegarle en la cabeza, pero no podía. Creo que le rozaron la cara y la nariz”, aseguró la persona que presenció el atentado.
Aunque logró evitar varios de los proyectiles, el menor finalmente fue alcanzado por los disparos y cayó herido en plena vía pública. Habitantes del sector acudieron de inmediato para auxiliarlo y trasladarlo a un centro asistencial, donde permanece bajo observación médica. Hasta el momento no se ha conocido un reporte oficial sobre la gravedad de sus heridas ni sobre su evolución.
Tras el ataque, el responsable huyó del lugar antes de que pudiera ser detenido. Minutos después, unidades de la Policía Metropolitana llegaron para acordonar la escena e iniciar las primeras diligencias judiciales.
Investigadores recopilan testimonios y revisan cámaras de seguridad instaladas en la zona con el propósito de identificar al agresor, reconstruir su ruta de escape y establecer los móviles del atentado. Por ahora, las autoridades no han reportado capturas relacionadas con este caso ni han precisado si el adolescente había recibido amenazas o si era el objetivo directo del ataque.
El caso vuelve a encender las alarmas por los hechos de violencia que se registran en distintos sectores de Barranquilla, donde, cada vez con mayor frecuencia, menores de edad terminan involucrados o afectados por acciones criminales que hoy siguen siendo materia de investigación.
Redacción: judiciales
