Al comienzo de la pandemia se viralizaba un video conspiranoico al mes, luego cada semana, ahora cada 2 o 3 días. Casi siempre tiene un clickbait al estilo de “míralo y compártelo antes de que lo bloqueen o censuren” (como las ventas de “cómprelo que se agota”). Y resulta que paseas por youtube y hay centenares de videos de estos. Hasta el mismo youtube te anuncia otros videos similares.
Todos explotan el nicho de cierta audiencia politizada (pero confusa y sin proyecto político) que puede ser de izquierda o derecha o de ambos a la vez. Estos “conspicreativos” saben aprovecharse de la ignorancia y de las emociones, odios, desconfianzas, impotencia y victimismo que hoy pululan.
Suele haber un doctor o doctora que es víctima de persecución y hace denuncias contra poderosos corruptos, unos “expertos” que nadie conoce que hacen el coro, un personaje famoso y envidiado como el malo de la película y, detrás, unos enemigos oscuros y difusos.
Utilizan una terminología técnica descrestadora para que el asunto parezca “científico”. Y luego venden un libro, un documental, un producto X milagroso o forman organizaciones de donantes y hasta sectas religiosas.
No manejan la más elemental geopolítica ni políticas nacionales con sus diversas fuerzas partidistas. Simulan estar al margen de partidos y no se comprometen de manera clara y explícita con una propuesta política. Jamás hacen análisis estructural serio. Nunca queda claro quién ganaría qué con el engaño.
Por Jorge Enrique Senior
Foto: magzter.com
