El esquema de las áreas del gusto, en el que se localizan diferentes papilas gustativas para registrar sabores específicos, no es cierto, y todo se debe a una mala traducción de las conclusiones de una antigua tesis doctoral que apareció en 1942 firmada por el alemán Edwin Boring.
Lo que señalaba la investigación original es que la lengua humana tiene áreas de sensibilidad relativa para los distintos sabores, no que cada sabor sólo se detecte en una zona porque la lengua no funciona así.
Los receptores gustativos no se distribuyen uniformemente por la lengua porque cada papila es sensible a los cinco gustos básicos, pero se encuentran principalmente en la parte frontal de la lengua, en los lados y hacia la parte anterior, así como en la posterior.
En el resto de la lengua no hay papilas gustativas tal como lo halló el experto Charles Spencer a partir de una investigación que la científica Virginia Collins desarrolló en 1974, confirmando que los diferentes gustos pueden ser detectados a través de todas las regiones de la lengua, siendo la intensidad del sabor detectado por cada región de la lengua, lo que difiere.
Edición: Gustavo Enrique Bossio
Ilustración: youtube el Robot de Platón
