jueves, abril 30, 2026 8:08 pm

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La Pandemia 5 – ¿Qué es una vacuna?

por Redacción: Noticias Coopercom

Aunque el uso de tapabocas, guardar una distancia mínima de 2 metros entre personas y lavarse las manos cada vez que se pueda, son unas buenas barreras contra el covid-19, lo mejor es vacunarnos.

Ilustración: quenocundaelpanico.co

Pero, ¿qué cosa es una vacuna?

Una vacuna es un compuesto bioquímico especialmente preparado para generar inmunidad contra una enfermedad, que estimula al organismo para que produzca anticuerpos. Los anticuerpos son unas proteínas que forman parte del sistema inmune, circulan por la sangre y cuando reconocen virus, bacterias o a sus toxinas, las neutralizan y ofrecen protección en el caso de que, a futuro, volvamos a contactarles.

Normalmente una vacuna contiene un agente o fragmento del microorganismo que causa la enfermedad, una forma debilitada o muerta o una de sus proteínas de su superficie celular.

¿Por qué se le llama vacuna?

El término vacuna proviene del latín variolae vaccinae (viruela de la vaca). Así lo determinó el investigador, médico y poeta inglés Edward Jenner (1749-1823). De esta manera, Jenner quiso inscribir en la historia sus esfuerzos por derrotar a la viruela, quizá la enfermedad que más causó muertes en la historia de la humanidad.

La historia de las vacas y las dos viruelas

En 1798, a oídos de Jenner llegaron comentarios de que en lo que hoy son India y China habían derrotado a la viruela bovina sacándole a las costras de las llagas que produce ese tipo de viruela, un poco de la pus de las vacas enfermas e introduciéndolas en las demás, y que el procedimiento también lo hacían en humanos con buenos resultados, cosa que a Jenner le pareció cierta porque a las mujeres que ordeñaban vacas contagiadas de viruela bovina, adquirían la enfermedad pero quedaban inmunizadas contra la viruela humana.

Cómo se difundió la vacuna contra la viruela

Desde entonces Jenner inició una extensa investigación y no pocos experimentos con niños, hasta que logró observar que si les inoculaba sangre con viruela humana, la enfermedad no los atacaba. Los resultados fueron presentados en 1798 a la Sociedad Médica Británica y a la Corona, quienes los validaron. En poco tiempo se inició la primera gran vacunación contra una enfermedad en lo que ahora se llama el Reino Unido.

Los niños huérfanos fueron objetos y sujetos de los estudios de Jenner. A ellos se les inoculaba sangre o polvo de costras de la enfermedad y luego de varios días, se les sacaba sangre que era introducida en las personas que quisieran vacunarse.

Como aún no existía el servicio de energía eléctrica y ningún sistema de refrigeración los niños eran traídos a América para que les sacaran sangre y de esta forma fueran vacunados los habitantes del Nuevo Continente.

De esta manera poco ortodoxa y polémica, se logró a finales del siglo XVIII, hacer llegar la vacuna a América y al todo el mundo en cuestión de décadas.

Como ocurre con muchas de la innovaciones de la actualidad, muchas comunidades extendieron ideas en contra de la vacunación, entre ellas que se adquirían propiedades propias de animales, se criticó el uso de niños como método de transporte del fluido y hasta se acusó a la Corona de utilizar la vacuna para censar a la población y cobrar más impuestos.

Las investigaciones de Jenner, fueron tomadas para que otro gran científico, el francés Louis Pasteur, en 1881, cuando Jenner ya había muerto, propusiera sus métodos para estudiar las nuevas inoculaciones de protección que entonces se estaban desarrollando. Lo que, de paso, le valió al inglés para ser considerado, ‘el padre de la inmunología’.​

¿Por qué las vacunas no protegen al 100%?

Imagen: eleconomis.com.mx

Las vacunas para cualquiera enfermedad, están diseñadas para generar una respuesta que protegerá a la persona contra exposiciones futuras a la enfermedad. Sin embargo, los sistemas inmunológicos de cada persona son tan diferentes que, en algunos casos, el sistema inmunológico de la persona no generará una respuesta adecuada. Como resultado, no estará protegido con eficacia después de la vacunación.

Sin embargo, la eficacia de la mayoría de las vacunas aprobadas por la Organización Mundial de la Salud, es alta.

Después de recibir la segunda dosis de la vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola), o la vacuna independiente contra el sarampión, un 99.7% de las personas vacunadas quedan inmunes contra el sarampión.

La vacuna inactiva contra la polio ofrece un 99% de eficacia después de tres dosis. La vacuna contra la varicela tiene entre un 85 y un 90% de eficacia en la prevención de todas las infecciones contra la varicela, pero es 100% eficaz en la prevención de varicela moderada y grave.

Imagen: unicef

¿por qué las vacunas anticovid necesitan refuerzos?

Aún la ciencia no ha entendido del todo por qué la duración de la inmunidad adquirida varía con las diferentes vacunas en las diversas enfermedades que existen. Algunas ofrecen inmunidad a largo plazo sólo con una dosis, mientras que otras requieren refuerzos.

Investigaciones recientes han sugerido que la persistencia de la inmunidad contra una enfermedad en particular depende de la velocidad típica que tiene el avance de la enfermedad en el cuerpo. Si una enfermedad avanza con mucha rapidez, la respuesta de la memoria del sistema inmunológico, es decir, los anticuerpos generados después de una infección o vacunación previa, tal vez no sea lo suficientemente rápida como para prevenir la infección, a menos que se le haya “recordado” la enfermedad hace relativamente poco tiempo, y por ello esté percatado de ella. Los refuerzos son como unos “recordatorios” para el sistema inmunológico.

Edición e investigación: Gustavo Enrique Bossio Jiménez

Foto principal: pintura de John Raphael Smith –  Dominio público commons.wikimedia.org