En general, las vacunas son menos efectivas en personas obesas, pero la fundación Kaiser Family ha publicado resultados de varias investigaciones que indican que la obesidad afecta a la respuesta inmunitaria del cuerpo.
Esto se descubrió en 1985 cuando se descubrió que las personas obesas que habían recibido la vacuna de la hepatitis B, tenían una inmunidad reducida respecto a las personas de peso normal.
Lo mismo se observó en un reciente estudio con relación a la vacuna contra la gripe estacional. Y otro estudio en China, encontró que los pacientes de COVID-19 de mayor peso tenían mayores probabilidades de morir.
El fenómeno está relacionado con la inflamación. Las personas con sobrepeso y obesidad suelen tener un estado constante de inflamación leve que interfiere la actividad de las células T del sistema inmunitario. Las vacunas están diseñadas para activar la defensa inmunitaria contra los virus, pero si las células T no pueden hacer su trabajo, no se produce una inmunización completa y la vacuna resulta menos efectiva.
Esto no quiere decir que las personas obesas no deban recibir la vacuna contra el SARS-CoV-2 cuando esté disponible.
La obesidad afecta a unos 650 millones de personas en el mundo, mientras que 2.000 millones tienen sobrepeso.
Edición: Gustavo Enrique Bossio
Foto: elespanol.com
