La noche del lunes se tiñó de sangre en una lujosa cabaña cercana al peaje Los Papiros, donde un ataque armado dejó tres personas muertas y al menos siete heridas durante una fiesta privada. Entre las víctimas fatales se encontraba Maciel Gómez, reconocida DJ del circuito de música electrónica en la región Caribe.
El hecho, que sacudió al Atlántico, parece ser mucho más que un crimen aislado: según fuentes de inteligencia, se trataría de un nuevo capítulo en la guerra soterrada que libran dos estructuras criminales por el control territorial, económico y social del negocio de las fiestas electrónicas. La operación, ejecutada con precisión militar por hombres fuertemente armados y encapuchados, habría sido ordenada por capos ligados a redes de narcotráfico, con presuntos vínculos al ‘Clan del Golfo’.
Un blanco con nombre propio
Maciel Gómez no era una figura desconocida. Reconocida por su trabajo en eventos de alto perfil, era también hermana de Aleja Gómez, organizadora de fiestas electrónicas cuyo nombre apareció a comienzos de año en un panfleto amenazante en el que también figuró Zair Guette, cantante de música popular barranquillero asesinado en febrero de este año en Valle del Cauca.
El ataque, según revelan los primeros informes, incluyó el uso de fusiles de asalto AR-15, lo que revela un nivel de planificación y letalidad asociado a organizaciones criminales de gran capacidad logística. Los atacantes irrumpieron a sangre y fuego en la fiesta, dejando una escena de terror que, según testigos, duró apenas minutos, pero sembró el caos total.
Por otra parte, las autoridades indicaron que presuntamente el objetivo principal de los sicarios era ultimar a Raúl Henao Farías, presunto integrante de la banda criminal ‘Los Costeños’; y alias ‘El Turco’, también componente fundamental para los accionares de esta organización.
Guerra abierta por el control del negocio ilícito
Fuentes cercanas al caso indican que detrás de este atentado estaría la confrontación entre dos poderosas oficinas de cobro que buscan controlar no solo las plazas de venta de estupefacientes ligadas a las fiestas electrónicas, sino también la logística de los eventos, las alianzas con promotores y el cobro de extorsiones.
Algunos investigadores señalan que esta vendetta estaría conectada con una disputa interna entre Los Costeños y Los Pepes; y que lo ocurrido podría marcar una peligrosa escalada de violencia en el Caribe colombiano.
La situación preocupa a las autoridades locales y nacionales, que ya han desplegado equipos especiales de investigación. Sin embargo, la población teme que esta guerra criminal, hasta ahora solapada, se haga cada vez más visible y cobre más vidas en una región que hasta hace poco era conocida por su vida nocturna, no por su violencia.
Hasta el momento se manejan varias hipótesis, venganza y ajuste de cuentas relacionadas con varios hechos ocurridos, como la captura de La Negra Dominga en España y el asesinato del comerciante Marco Aurelio Díaz en Soledad por parte de sicarios al mando de Jorge Eliécer Collazos, alias Castor, el 16 de marzo de 2024. También se menciona una guerra por el control del microtráfico, ya que entre heridos y muertos hay varios reconocidos traficantes de estupefacientes.
Así pues, las investigaciones continúan y los análisis de cámaras de seguridad ubicadas en cabañas aledañas se siguen adelantando en la búsqueda de las autoridades por dar con el paradero e identidad de los responsables de este nuevo atentado sicarial que nuevamente pone en el ojo del huracán las celebraciones privadas que se desarrollan en complejos recreativos de Puerto Colombia.
Redacción: judiciales
