viernes, mayo 29, 2026 2:04 pm

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Natalia Escobar, la voz que transforma desde la comunicación y el folclor

por Cristian Álvarez Gómez

El talento barranquillero siempre tiene un lugar muy especial en la Pasarela de Noticias Coopercom, y en esta oportunidad Natalia Herrera Escobar nos contó sobre su vida, su amor por la música y su crecimiento como artista emergente que combina arte, disciplina y raíces.

Estudiante de noveno semestre de Comunicación Social y Medios Digitales en la Universidad de la Costa, Natalia es también cantante y músico. Desde muy pequeña, el arte le robó el corazón. Su historia comienza entre acordes, redoblantes y escenarios donde, contra todo pronóstico, fue abriendo camino en espacios dominados por hombres.

“Empecé a los cinco o seis años con danza clásica en el Ballet de Barranquilla. Luego, en el colegio, mis profesores y mis padres notaron ciertas habilidades musicales y decidieron apoyarme. Era la única niña tocando redoblante en la banda de paz”, recuerda con orgullo.

Su formación musical tomó rumbo gracias a un convenio con la empresa de su padre, que le permitió ingresar a la Academia EBAF, donde recibió clases de maestros de la Escuela de Bellas Artes. Allí descubrió su conexión con la guitarra y el canto, talentos que fusionó de manera natural. “Podía coordinar la voz y el instrumento, algo que no era tan común a mi edad”, comenta.

Las dificultades económicas no fueron obstáculo para seguir creciendo. Natalia buscó nuevos escenarios de aprendizaje en las Casas de Cultura y el Coro Distrital de Barranquilla, donde encontró un espacio de impulso artístico. “He tenido el privilegio de aprender de grandes maestros como Rosenberg Urueta, Elías Arteta y Lina Babilonia. Ellos marcaron mi proceso y mi amor por el folclor”.

Hoy, a sus 22 años, Natalia se abre paso como artista solista, apostándole a una propuesta que mezcla raíces tradicionales con sonidos contemporáneos. “La decisión de ser solista nació hace unos tres años. Después de pasar por agrupaciones como Herencia ancestral del maestro Joaquín Pérez Arzuza y Guaren, un proyecto de fusión entre folclor y rock, sentí la necesidad de compartir mi mensaje propio”.

Su carrera musical, que también incluye formación técnica en ejecución de instrumentos, refleja un equilibrio entre lo académico y lo espiritual. “La música para mí es sanación. Es el lenguaje que me permite llegar a otras almas que, como la mía, también buscan sanar”.

En su propuesta actual, Natalia experimenta con sonidos del folclor del Caribe, pero sin perder la conexión con géneros globales como el pop o el rock. “Creo que la música es universal. Lo importante no es solo el ritmo, sino el mensaje: sanar, unir, romper barreras y rescatar nuestra historia”, afirma.

Durante su proceso investigativo, descubrió que su conexión con el arte viene de generaciones atrás. “Al investigar mis raíces, supe que una tatarabuela mía era cantadora y bailadora de pajaritos en Candelaria, Atlántico. Ahí entendí que lo que vibra en mí viene de mucho más atrás”.

Durante su paso por la Pasarela de Noticias Coopercom, Natalia interpretó una versión especial de “Rosa”, adaptación del maestro Magín Díaz, que cautivó a todos los presentes. “Magín es uno de esos compositores que dejaron huella en nuestro folclor, aunque muchos no lo conozcan. Me gusta rendir homenaje a esas figuras que construyeron la base de lo que hoy somos musicalmente”.

Actualmente, Natalia trabaja en nuevos temas y prepara el lanzamiento de sus primeros sencillos para el próximo año. Mientras tanto, comparte su talento a través de redes sociales y un espacio propio titulado “El Caribe como poeta hecho canción”, donde rinde homenaje a compositores como Magín Díaz y José Barros.

“Ser artista emergente no es fácil, pero lo importante es la disciplina. Cuidar la voz, estudiar, hacer sacrificios y creer. Los sueños no tienen edad, y si Dios pone una inquietud en tu corazón, es porque eres capaz de lograrla”, concluye con una sonrisa.