Los agricultores asentados en la marguen oriental del departamento, han visto sus esfuerzos de meses de trabajo perdidos por el fuerte invierno que ha azotado a los municipios.
“El exceso de lluvia en plena cosecha ocasionó la pérdida de los cultivos de yuca, maíz, frijol, ñame, batata, guandules y ajonjolí, sembradas por los campesinos en las denominadas ‘huertas de pancoger’, que utilizan para el diario vivir y los excedentes de los productos los venden en las localidades cercanas de sus asentamientos”, aseguró Ramiro Manjarrés, director de la asociación de agricultores Agroribera.
Manjarrés afirmó que los esfuerzos de meses de trabajo, la esperanza de un mañana mejor, la estabilidad económica de su familia, los sueños de un diciembre armonioso y abundante se esfumaron para 15.200 pequeños agricultores de esta sección del país.
Recordó el líder agropecuario que la jornada del agricultor comenzó en diciembre del 2019, con el desmonte y quema de la maleza que se realiza para tiempo de carnavales. Una vez la tierra está lista, el agricultor inicia la siembra entre los meses de abril y mayo. Con el problema del covid-19, los agricultores no lograron cosechar, y esperaron el segundo semestre para comenzar la siembra, la que iniciaron con la dotación que hizo la gobernación del Atlántico.
Todo marchaba bien hasta la llegada de las lluvias ocasionadas por el cambio climático, el invierno normal y el huracán Iota, que ocasionó la perdida de los cultivos de los pequeños agricultores.
Esto traerá como consecuencia la escasez de productos de la canasta familiar en sus hogares durante este fin de año. La peor situación la verán los campesinos de la tercera edad que viven en zonas apartadas del departamento, indicó Manjarrez.
Texto Jorge Martínez.
Foto: Ramiro Manjarrez
