La visita del expresidente Gustavo Petro a Barranquilla estuvo marcada este martes por la discusión sobre los recursos destinados a la educación superior y por la controversia que desde el día anterior rodeaba su presencia en la Universidad del Atlántico.
Petro fue recibido por directivos de ASPU, Asociación de Profesores Universitarios, con quienes abordó el impacto que tendría el recorte presupuestal sobre la educación pública. La reunión se produjo mientras en el campus avanzaba la polémica por el encuentro que había sido convocado con estudiantes y sectores políticos.
El expresidente tenía previsto participar en el conversatorio “Conversando con Petro”, programado en la sede norte de la Universidad del Atlántico. La actividad fue convocada en el marco del proceso de elección de representantes estudiantiles ante el Consejo Superior Universitario y contó con el respaldo de algunos sectores regionales del Pacto Histórico.
Sin embargo, la jornada comenzó con el campus sin actividades presenciales. La rectoría había decidido suspender las clases y labores administrativas en la sede norte mediante una resolución expedida el lunes, argumentando razones de seguridad y señalando que la actividad no contaba con las autorizaciones, pólizas, permisos y planes de contingencia requeridos.
En medio de ese escenario, el conversatorio terminó desarrollándose con una asistencia que, según observadores y sectores que acompañaban la convocatoria, estuvo por debajo de las expectativas iniciales. La actividad había sido promocionada como un encuentro con jóvenes de Barranquilla y otras zonas del Caribe, pero la cantidad de asistentes terminó siendo uno de los aspectos que llamó la atención durante la jornada.
Más allá de la asistencia, el eje de la conversación estuvo puesto en el presupuesto de las universidades públicas. La discusión ocurre mientras en el Congreso avanza el trámite del Presupuesto General de la Nación para 2027 y se mantienen cuestionamientos regionales por las partidas asignadas al Atlántico.
En el departamento, la propuesta presupuestal contempla una reducción de $635.823 millones frente a la asignación de inversión de 2026, de acuerdo con cifras divulgadas por la Gobernación. El sector educativo aparece entre los afectados, con una disminución proyectada de $68.430 millones, equivalente al 27,5 %.
La Universidad del Atlántico también quedó incluida en el debate presupuestal. Desde el Congreso se han planteado proposiciones para modificar las partidas destinadas a la institución y evitar una reducción que, según congresistas del departamento, pueda afectar su funcionamiento y sus proyectos.
Así, la visita de Petro terminó cruzando dos escenarios. Por un lado, la discusión sobre la financiación de la educación pública y, por otro, el debate alrededor de la participación política dentro de la Universidad del Atlántico, la autonomía universitaria y las condiciones que deben cumplirse para realizar actividades de este tipo dentro del campus.
Redacción: judiciales
