lunes, agosto 24, 2026 2:27 pm

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Plan Maestro para acabar con arroyos barriales de Barranquilla

por Redacción: Noticias Coopercom

El alcalde Jaime Pumarejo Heins tiene entre sus 5 grandes proyectos de 2021 un ambicioso programa de canalización de arroyos, para subsanar el error que la ciudad cometió hace más de 100 años cuando creció de manera desordenada y sin un plan de alcantarillado pluvial, lo cual ha cobrado vidas y daños económicos por décadas.

Pumarejo destacó el esfuerzo que hicieron las administraciones anteriores por enterrar las escorrentías más peligrosas con el aporte de los impuestos.

“Aquí la plata rinde, se ve y ya los barranquilleros están beneficiándose, por eso nuestro proyecto es seguir llegando a esos sectores donde aún hay caudales afectando a nuestra gente, para no solo darle una solución hidráulica sino paisajística”, dijo.

El Plan identifica y perfila las soluciones para 58 arroyos que aún quedan en Barranquilla.

Pumarejo se dispone a ejecutar las primeras intervenciones sugeridas por el Plan, con lo cual sumará 9.000 metros lineales más de canalización de arroyos y soluciones hidráulicas hasta 2023. El plan prevé canales abiertos, tuberías subterráneas y box coulvert, entre otros, según las condiciones del arroyo y su entorno.

Esas intervenciones contemplan la creación de espacios aprovechables a través de la infraestructura desarrollada para mejora urbanística, mobiliario, arborización, peatonalización, y vías y ciclovías sobre las canalizaciones que puedan llevar lozas encima.

Así mismo, el mejoramiento integral de los barrios afectados, para que las ausencias de servicios básicos, vías pavimentadas y espacios públicos sean atendidas con los nuevos sistemas de drenaje.

“Se trata de un Plan que impactará notablemente la calidad de vida de los barranquilleros, de manera sostenida, porque es la hoja de ruta que necesitábamos para que en el mediano plazo no quede un arroyo más en Barranquilla”, resaltó el alcalde.

“Sectores como Santa María, 7 de Abril, Villa San Carlos, Las Américas, La Sierrita, El Bosque, Las Malvinas, Nueva Colombia, El Por Fin, Los Olivos I, Me Quejo, Cuchilla de Villate, La Esmeralda, Los Ángeles, entre otros, van a quedar libres de inundaciones y represamientos, los cuales ocurren cuando las lluvias torrenciales, por efectos del cambio climático, se hacen más frecuentes en la ciudad”, precisó el gerente de la Agencia Distrital de Infraestructura-ADI-, Alberto Salah Abello.

Las nuevas intervenciones e iniciaron ya con la canalización de la segunda fase del arroyo de La Felicidad en la calle 54 entre carreras 37 y 27, con una cobertura de 71.700 habitantes.

Las decisiones se conjugan con las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con el reto Biodiverciudad del Plan de Desarrollo Distrital 2020-2023 ‘Soy Barranquilla’.

El Plan Maestro de Arroyos Barriales es el complemento de la canalización de los arroyos de la cuenca oriental y del mejoramiento de los receptores, como el caño de La Ahuyama, que llevará a la ciudad a tener un nivel superior al 90 por ciento de cobertura del alcantarillado pluvial.

Desde 1933 las corrientes callejeras vienen paralizando la ciudad, generando efectos económicos y pérdida de vidas humanas, según el archivo documentado que llevan estudiantes y profesores de la I.E.D. Marco Fidel Suárez.

En respuesta, la primera administración del alcalde Alejandro Char canalizó los arroyos que venían de Galapa y entraban a Barranquilla, tocaban Las Américas, El Bosque y luego daban la vuelta a Las Malvinas y volvían a salir hacia la Circunvalar por el barrio El Pueblo. La gente los llamaba “arroyos de la muerte”.

Por la misma naturaleza de esos cuerpos ocasionales de agua, fueron canales abiertos que cumplían el objetivo de conducir las corrientes fuera del alcance de las zonas pobladas.

Después vino la gran obra de la calle 84, bajo el gobierno de Elsa Noguera, que apeló a la ingeniería local para enterrar los arroyos. Ahí́ empezaron a caer mitos como el que propugnaba por cambiar de sitio a Barranquilla.

El segundo gobierno del alcalde Char canalizó los arroyos más peligrosos: el de la carrera 21, el de las calles 75 y 76, y el de La Felicidad, que tenía alrededor de 3 kilómetros. Después de gestionar con el gobierno central, el mandatario sumó a sus intervenciones los arroyos de la carrera 65 y las calles 91 y 92.

Así, en los últimos 12 años se ejecutaron 67,8 kilómetros lineales de canales abiertos, box coulvert y tuberías subterráneas.

Comunicado de la Alcaldía de Barranquilla editado