Barranquilla tiene un nuevo escenario para encontrarse con una de las expresiones más representativas de su cultura popular. En el barrio Rebolo, la denominada Calle del Picó se ha convertido en un espacio que reúne música, memoria, arte y emprendimiento alrededor de una tradición que durante décadas ha acompañado las celebraciones de los barrios de la ciudad.

El lugar, ubicado en la carrera 22 entre calles 29 y 30, fue recuperado y transformado con murales alusivos a reconocidos personajes y elementos de la historia barranquillera. La iniciativa busca que esta zona no sea solamente un punto para escuchar música, sino también un espacio para conocer y preservar las historias relacionadas con la cultura picotera.
Para Luis Rodríguez, DJ picotero y gestor cultural, manifestó a www.noticiascoopercom.co que la creación de este espacio representa una oportunidad para que la ciudad muestre una manifestación que considera propia y que ha pasado de generación en generación.
Rodríguez sostiene que detrás de un picó existe mucho más que música y baile. En torno a estas máquinas de sonido también se encuentran artistas, bailarines, coleccionistas, comerciantes, artesanos y diferentes oficios que han contribuido a mantener vigente esta tradición.
La Calle del Picó también ha permitido recuperar el uso comunitario de un espacio que anteriormente se encontraba deteriorado. Ahora, sus murales y actividades reúnen a familias, melómanos, emprendedores y habitantes del sector en diferentes jornadas.
La programación incluye encuentros musicales y actividades dirigidas a públicos diversos, demostrando que el universo picotero va más allá de un solo género musical. Salsa, música africana, ritmos afroantillanos, baladas y otros sonidos hacen parte de una programación que busca mantener activa la calle.
Para Rodríguez, este escenario también representa una oportunidad para que las nuevas generaciones conozcan el origen y la evolución de una cultura que forma parte de la memoria de Barranquilla.
La Calle del Picó se suma así a los espacios que buscan poner en valor la historia de los barrios y sus manifestaciones culturales, mientras los picoteros continúan trabajando para que esta expresión tenga un mayor reconocimiento y permanezca viva en el tiempo.
Escrito y foto: Mateo Rueda Gómez
