De la muestra de comerciantes encuestados en un número de 300, solamente el 30% dice que podría mantener precios para fin de año (precios que necesariamente ya habían venido aumentando entre un 20 y un 40 por ciento, por cuanto la crisis de contenedores se empezó a sentir desde abril del 2021).
El resto se divide así: 40% de éstos, necesariamente tendrán que aumentar los precios de la mercancía para poder sostener empleos y tener como pagar servicios públicos, arriendos, impuestos y el resto, de no solucionarse pronto esta crisis de contenedores, que son los más pequeños, no tendrán cómo surtir sus establecimientos y, por ende, se verán obligados a cerrar y enviar a casa a sus colaboradores.
“Es que la crisis de contenedores no solo ha llevado al incremento de la mercancía importada, también a la nacional, por cuanto los insumos están por las nubes. La crisis es mundial. No hay materia prima, porque los contenedores están atrasados en llegar a todos los puertos.
En el caso de Barranquilla, ejemplos: La hilaza escasea. Se puede conseguir a $7.500, antes costaba $2.500; la tela índigo está por las nubes, un metro puede costar 16 mil pesos. Antes costaba 8 o 10 mil pesos; la popelina, el drill, etc., se consiguen poco y costoso, todo esto obliga a frenar promociones y subir los precios”, manifestó Dina Luz Pardo, directora ejecutiva de Asocentro.
La directiva agregó que, “un número considerable de establecimientos del centro cuenta con reserva para terminar el año, por lo que quienes compren en este sector no sentirán un golpe tan fuerte como en otros sectores de la ciudad, pero la incertidumbre para el 2022 crece cada día”.
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