Al cierre del primer semestre la devaluación del peso fue del 8,17% una caída del MSCI Colcap, el principal indicador de la Bolsa de Valores de Colombia del 13,15% un incremento de las tasas de interés de los títulos de deuda pública (TES), en los de corto plazo y un incremento de 21% en la colocación de bonos de deuda.
En esta radiografía el dólar inicia este primero de julio con un precio de $3.748,50 con un alza de $327 en seis meses.
Hay varios elementos que influyen en el inicio de este segundo semestre, no solamente en el sector económico, sino también está lo social, legislativo y político.
Para Sergio Olarte, economista principal del Scotiabank Colpatria, los mercados en el primer semestre mostraron una volatilidad importante, sobre todo después de unos números altos de inflación en Estados Unidos, los cuales hicieron pensar que la Reserva Federal (banco central) estadounidense iba a subir las tasas de interés más rápido, de tal manera que los mercados anticiparon una menor liquidez y “eso produjo mucha volatilidad, en los mercados emergentes, con desvalorizaciones sobre todo en la deuda pública nacional, o soberana”.
Para el analista, tras un mensaje de tranquilidad del banco central estadounidense hacia abril, los mercados recuperaron un poco lo perdido, pero siguen con una volatilidad alta en medio de una nueva cepa del coronavirus que genera preocupación respecto a nuevos cerramientos en las economías que ya se estaban recuperando.
Olarte indica que para el segundo semestre no se van a subir las tasas en EE. UU. tan pronto, manteniendo la liquidez y generando una buena oportunidad en los mercados emergentes, en donde se espera un buen crecimiento económico.
Por eso es que advierte que se podría tener una volatilidad todavía alta por cuenta de la nueva variante Delta del covid-19, pero en general se esperan valorizaciones significativas en los mercados emergentes por la alta liquidez y una recuperación del comercio internacional con precios de las materias básicas altos, lo que además ayuda a la recuperación de Colombia.
Edgar Jiménez, del Laboratorio Financiero de la Universidad Jorge Tadeo Lozano coincide en que los mercados colombianos estuvieron alineados con la coyuntura internacional y ante la baja en la calificación del país por parte de Standard & Poors se subieron las tasas de los TES. No obstante, considera que va a venir estabilidad e incluso esas tasas pueden bajar.
Jiménez estima que una buena apuesta en los próximos meses serán las acciones pues tienen espacio para recorrer hacia arriba. “Los que entren ahora podrán ver en uno o dos años valorizaciones interesantes” y destacó el desempeño del título de Ecopetrol.
En materia de tasa de cambio considera que en los siguientes meses “estaría entre $3.400 a $3.500 y será poco probable que se acerque hacia los $4.000”.
También llamó la atención de las buenas noticias que para el país pueden representar el alza en los precios de los commodities.
Por su parte, Camilo Díaz, gerente de Estrategia de Itaú Comisionista de Bolsa analiza que en el primer trimestre “tuvimos que ajustar el valor de los activos a medida que los bonos del Tesoros de EE. UU. a 10 años hacían un recorrido alcista en medio de presiones inflacionarias y sólidos datos de actividad económica en ese país lo que de fondo suponía un posible cambio en la políticas monetarias ultra expansivas adoptadas durante la pandemia generando desvalorizaciones en la renta fija local, en la renta variable local y presiones al alza en la relación peso dólar”.
Díaz considera que para el segundo semestre habrá una dinámica retadora para el mercado, pues si bien “a los ojos de muchas métricas, el mercado colombiano luce barato y con la posibilidad de ofrecer grandes retornos de mediano plazo, el trasfondo social y político ofrece incertidumbre para los inversionistas en el corto plazo” y aún falta conocer el veredicto de las otras dos calificadoras de riesgo.
Tomado de Portafolio. Foto tomada de AARP
