martes, junio 2, 2026 12:36 pm

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El frente oriental europeo en la Segunda Guerra Mundial

por Redacción: Noticias Coopercom

“Esta invasión es una batalla ideológica y una lucha de razas. En este sitio está el Nacional Socialismo: una ideología basada en el valor de nuestra sangre germana nórdica… En la otra orilla está una población de 180 millones de personas, una mezcla de razas muchos de cuyos nombres son impronunciables y cuyo aspecto físico es tal que uno puede disparar contra ellos sin piedad ni compasión…. Esta gente se ha unido con los judíos en una religión, una ideología llamada bolchevismo.”

Heinrich Himmler. (Frase en una de las paredes del Museo del Holocausto en Washington D.C.)

Con ocasión del LXXV aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa y a raíz de los análisis que se han hecho en distintos medios hablados y escritos de Colombia y el mundo debido a las celebraciones realizadas en varios países partícipes en aquel conflicto, es bueno hacer unas precisiones sobre algunos hechos históricos que veremos a continuación:

Nuestra tesis es que la potencia aliada vencedora de la Alemania nazi fue la desaparecida Unión Soviética. Este hecho histórico indiscutible fue tratado de velar por medio del ocultamiento de unos eventos culminantes de aquel terrible conflicto y del sobredimensionamiento de otros, debido al enfrentamiento este-oeste en la guerra fría, cuyo origen se remonta a los días inmediatos al fin de la conflagración, por ejemplo, el Pacto de Yalta, en que Stalin fue claro ganador.

Para información de los lectores daremos la lista de las bajas sufridas por los principales países que intervinieron en el bando vencedor del conflicto en Europa. Discriminaremos soldados fallecidos y muertos pertenecientes a la población civil.

SOLDADOS          CIVILES                   TOTAL

BELGAS                        10.000          50.000                    60.000

HOLANDESES             10.000        100.000                  110.000

ESTADOUNIDENSES 170.000          —                      170.000

INGLESES                    330.000      60.000                  390.000

FRANCESES                250.000     270.000                  520.000

YUGOSLAVOS             300.000  1.300.000                1.600.000

POLACOS                    120.000  2.500.000                2.620.000

SOVIETICOS      13.600.000 6.430.000              20.030.000

[1]

Nótese que el número de muertos civiles y militares sufridos por la Unión Soviética en el frente europeo durante la Segunda Guerra Mundial es inmensamente superior al del resto de los principales aliados antihitlerianos.

Los judíos exterminados por los nazis en Europa en aquel monstruoso holocausto fueron 5.978.000[2]. Siempre se ha hablado con horror y con razón en occidente del exterminio de seis millones de judíos, pero casi nunca en forma expresa y condenatoria, de los más de veinte millones de rusos, bielorusos, ucranianos y demás integrantes de los pueblos de la desaparecida Unión Soviética, muertos en la lucha contra la agresión de la Alemania fascista.

Aún la potencia vencida tuvo muchísimos menos muertos que la Unión Soviética. Fallecieron 3.250.000 soldados y 3.640.000 civiles. Es decir, 6.890.000 alemanes.[3]

El total de muertos en Europa durante la Segunda Guerra Mundial fue de 39.778.000, discriminados así:

SOLDADOS                                    19.070.000

CIVILES                                         14.730.000

JUDIOS                                           5.978.000

Si de 39.778.000 muertos, la Unión Soviética tuvo 20.030.000, esto significa que dicho país puso el 50.35% de las víctimas de aquella conflagración que desgarró a Europa.

El objetivo principal de este artículo es explicar y demostrar que el inmenso número de muertos que sufrió la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial tuvo un origen: sobre el pueblo y el ejército de este extinto país recayó el peso fundamental de la lucha contra la Alemania nazi.

La SGM se inició con la invasión de Polonia por parte de Alemania el 1º de septiembre de 1939 con las inmediatas declaraciones de guerra al país germano por parte de Gran Bretaña y Francia.

Anteriormente las ambiciones expansionistas alemanas habían conseguido la anexión de Austria (Anschluss, marzo de 1938) y el desmembramiento de Checoslovaquia (marzo de 1939), después de la conferencia de Munich (sept. 1938).

En 1940 la Alemania nazi conquistó 12 países europeos, poniendo en práctica la Blitzkrieg o “guerra relámpago”. La Wehrmacht conquistó Dinamarca en un día, Noruega en 63, Bélgica en 19 (capituló el 28 de mayo), los Países Bajos (capitularon el 14 de mayo), Francia en 44 días (capituló el 22 de junio). La Europa occidental quedó libre de soldados enemigos de Alemania después de la batalla de Dunkerque (27 de mayo – 4 de junio de 1940) que terminó con el embarque hacia Gran Bretaña de 234.000 soldados británicos y 111.000 franceses. En abril de 1941 Alemania invadió Yugoslavia y Grecia.

En mayo de 1941 la Wehrmacht ya tenía ocupada toda la Europa continental, es decir, un territorio poblado en ese momento por 290 millones de personas. Esta Europa vasalla entregó al invasor millones de trabajadores para sus fábricas y todos sus recursos naturales no renovables. En 1940 la producción bélica de Alemania creció 76% en comparación con el año anterior, especialmente en carros blindados, camiones-tractores, aviones y buques de guerra. Además, acrecentó bruscamente sus reservas de materias primas, así: de carbón al doble, de granos en 4 veces, de mineral de hierro en 7,7 veces, de petróleo en casi 20 veces.

El 22 de junio de 1941, Hitler dio inicio a la invasión de la Unión Soviética. Comenzó lo que los soviéticos llamaron la “Gran Guerra Patria”, el choque bélico entre dos naciones más violento y terrible que ha conocido la historia de la humanidad.

Alemania dirigió 190 divisiones contra la URSS, entre ellas 19 de tanques y 14 motorizadas y las desplegó en tres direcciones dentro del territorio soviético: hacia el Norte, pasando por los estados bálticos hasta Leningrado; hacia el centro, pasando por Bielorrusia hasta Moscú; hacia el Sur, pasando por Ucrania hasta Kiev y la cuenca del Dniéster.

La inexistencia de un segundo frente en Europa durante tres (3) años (junio 41 a junio 44), permitió al Alto Mando Alemán enviar el grueso de sus tropas, técnica y armas contra la URSS sin preocuparse de sus espaldas.

Los invasores nazis causaron un espantoso daño a la Unión Soviética. Destruyeron 1.710 ciudades, más de 70.000 aldeas, derrumbaron y saquearon 32.000 industrias y más de cien mil grandes haciendas agrícolas; volaron 65.000 kilómetros de vías férreas. Fusilaron y martirizaron a unos 7.000.000 de civiles y 4.000.000 de prisioneros de guerra. Según estimaciones de la época, las pérdidas sufridas por la URSS ascendieron a 2’600.000.000.000 de rublos.

Al comienzo de la invasión, las bajas de la URSS fueron enormes en una serie de batallas de cerco (Vitebsk, Uman, Vjasma-Brianks, Kiev). Las tropas alemanas llegaron hasta pocos kilómetros de Moscú.

No obstante, el avance alemán fue detenido en diciembre de 1941 en las afueras de Moscú con un contraataque soviético que acabó con el mito de la invencibilidad de la Wehrmacht. A partir de este momento el Ejército Rojo al mando del gran mariscal Zhúkov, uno de los más brillantes estrategas militares del siglo XX, inició el lento y penoso rechazo de las tropas invasoras de la Alemania hitleriana.

Debemos decir que la heroica resistencia de los pueblos que conformaban la desaparecida Unión Soviética adquirió también la forma de la guerra irregular. Un movimiento guerrillero abarcó todas las regiones ocupadas por las tropas alemanas. En Rusia combatieron 260.000 guerrilleros; en Ucrania, 220.000 y en Bielorrusia, 347.000. Los partisanos dieron muerte, hirieron y tomaron prisioneros a más de un millón de ocupantes germanos; destruyeron más de 4.000 tanques y carros blindados, 65.000 vehículos y 1.100 aviones; volaron 1.600 puentes ferroviarios e hicieron descarrillar 20.000 trenes del enemigo. Combatieron durante la guerra en suelo soviético más de seis mil destacamentos guerrilleros en la retaguardia alemana.

A partir de este momento haremos a los lectores un recuento cronológico de las más importantes batallas libradas en el frente oriental de Europa durante la SGM que culminaron con la entrada del Ejército Rojo en Berlín el 2 de mayo de 1945 y la rendición general e incondicional de Alemania el día 8 del mismo mes y año.

1º) La operación de Moscú (5 de diciembre de 1941 al 20 de abril de 1942) fue la primera derrota el ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial. Significó el fracaso de los planes del alto mando hitleriano de vencer a la URSS en una guerra relámpago como lo había hecho con doce países de Europa. No obstante la superioridad numérica de las tropas alemanas (1,2 veces en infantería; 2,2 veces en tanques; 2,1 en cañones y morteros y 1,7 en aviones), las tropas soviéticas las hicieron retroceder a 150 – 350 kms de la capital. En esta batalla participaron de ambas partes tres millones de efectivos y los alemanes perdieron 500.000 soldados entre muertos, heridos y prisioneros.

2º) La batalla de Stalingrado (17 de julio de 1942 al 2 de febrero de 1943) fue el momento crucial de la SGM. Determinó un viraje cardinal en la marcha de la guerra. En esta batalla, sin igual por su encarnizamiento, la Alemania fascista sufrió una grande derrota. Desde el 17 de julio hasta el 18 de noviembre de 1942 la batalla tuvo un carácter defensivo para las tropas soviéticas; pero a partir del 19 de noviembre de ese año y hasta el 2 de febrero de 1943, el Ejército Rojo pasó a la ofensiva. Las tropas soviéticas tomaron prisioneros a 91.000 soldados alemanes, 2.500 oficiales, 24 generales y al mariscal von Paulus. Durante más de seis meses de lucha, los nazis perdieron aproximadamente un millón y medio de soldados, representados en 218 divisiones. Como consecuencia de su victoria, las fuerzas del Ejército Rojo avanzaron en distintos sectores del frente entre 500 y 1300 kms en dirección Oeste, liberando casi la mitad del territorio soviético ocupado por los germanos.

3º) La batalla del Arco de Kursk (julio-agosto de 1943), decisiva en el curso de la SGM. En esta gigantesca batalla intervinieron más de 4 millones de efectivos. Conocida también en la historia como “la batalla de los motores” debido a los miles de tanques y aviones que participaron en ella. Solo en el combate de Prójorovka chocaron 1.200 tanques de cada bando y miles de cañones autopropulsados. El ataque alemán fue brutal y obligó en algunas partes a retroceder al Ejército Rojo. Sin embargo, la Wehrmacht no pudo romper la táctica defensiva soviética, pasando a los pocos días las tropas de Zhúkov a la ofensiva. Para evitar la derrota total, el mando hitleriano decidió llevar sus tropas a las líneas iniciales de su ofensiva, pero ni siquiera allí pudo la Wehrmacht detener al Ejército Rojo. A partir de este momento las tropas soviéticas se adueñaron de la iniciativa comenzando su avance incontenible hacia el Oeste, liberando inicialmente Oriol y Biélgorod. En Kursk los alemanes perdieron 500.000 soldados, 1.500 tanques y 3.700 aviones.

Para el 28 de noviembre de 1943, fecha de la Conferencia de Teherán entre Roosevelt, Churchill y Stalin, los principales países integrantes de la coalición antihitleriana (Unión Soviética, Estados Unidos y Gran Bretaña) habían logrado victorias sobresalientes en los distintos teatros de operaciones. La correlación de fuerzas a nivel militar, político y económico se inclinó irreversiblemente en favor del bloque antifascista.

Las tropas anglo-estadounidenses cosechaban triunfos en el Atlántico. Derrotaron al grupo de ejércitos italo-alemanes en el Norte de África. Luego desembarcaron en Sicilia y el Sur de Italia.

4º) En 1944 el Ejército Rojo propinó diez grandes golpes consecutivos a las tropas hitlerianas a lo largo de todo el frente oriental, desde el mar Báltico hasta el mar Negro y expulsó al invasor nazi del territorio soviético. A continuación detallaremos estas acciones ofensivas:

  1. Fin al bloqueo de Leningrado, el cual había durado 900 días.
  2. Los alemanes fueron empujados a la otra orilla del río Dniéster.
  3. Liberación de Crimea y Odessa.
  4. Derrota de la Wehrmacht en Carelia.
  5. Liberación de Biolerrusia y Ucrania.
  6. Expulsión de los alemanes de Polonia.
  7. Rumania, aliado de Alemania, se retira de la guerra ante el avance soviético, que expulsa a los alemanes de ese país.
  8. Finlandia se retira de la guerra.
  9. Alemania perdió a Hungría, su último aliado en Europa. Liberación de Belgrado y de las regiones orientales de Yugoslavia junto con el Ejército de Liberación Popular del mariscal Tito.
  10. Expulsión de las tropas nazis del noreste de Noruega.

El 6 de junio de 1944 se dio un hecho importante en el curso de la SGM: el desembarco anglo-norteamericano en Normandía. La apertura de un segundo frente antihitleriano en Europa se dio tres años después de la invasión alemana a la Unión Soviética. Por este motivo, hasta aquella fecha, las principales acciones combativas habían transcurrido en Europa Oriental, llevando la URSS el peso principalísimo de la lucha contra la Alemania fascista. Para junio de 1944, como lo vimos anteriormente, las tropas soviéticas avanzaban incontenibles en un frente de 2.500 kms y como resultado de su avance arrollador liberaron casi por completo su propio territorio (a excepción de una parte de la región del Báltico), salieron a sus fronteras de preguerra y se aprestaron a continuar su avance hacia el Oeste.

En el frente germano-soviético las tropas alemanas sufrieron casi las tres cuartas partes de sus pérdidas en efectivos y técnica militar. El 75% de la Wehrmacht fue destruida en dicho frente. A comienzos de 1945 el 65% del poderío bélico del Tercer Reich nazi estaba concentrado en el frente soviético-germano. Sin embargo, las tropas alemanas también opusieron resistencia a los ejércitos anglo-norteamericanos después de su desembarco en Normandía. El 16 de diciembre de 1944 el ejército alemán rompió al frente anglo-estadounidense en Ardenas (Francia), avanzando 90 kms y amenazando con aislar a las divisiones aliadas acantonadas en Bélgica y Holanda de sus fuerzas principales. Afortunadamente esa delicada situación de guerra fue revertida por los aliados en coordinación con el avance soviético en el Este.

A principios de 1945 la SGM en Europa había entrado en su fase final. Los ejércitos de la coalición antihitleriana avanzaban hacia Alemania desde el este y el Oeste.

A partir del 12 de enero de 1945 las tropas soviéticas llevaron a cabo las siguientes operaciones importantes: la de Budapest, la del Vístula-Order, la de Prusia Oriental, la de Baja Silesia, la de Pomerania Oriental y la de Alta Silesia. Esta ofensiva determinó la entrada del Ejército Rojo en territorio alemán llegando hasta el Oder y creando cabezas de puente en su orilla derecha, a solo 60 kms de Berlín. En este momento las tropas anglo-estadounidenses se hallaban a unos 500 kms de la capital de Reich.

El asalto de Berlín por parte de las tropas soviéticas se inició el 16 de abril de 1945. La ciudad estaba defendida por un millón de soldados de la Wehrmacht quienes disponían de 10.400 piezas de artillería, 1.500 tanques y 3.300 aviones. Por el bando soviético intervinieron en la operación las tropas de los mariscales Zhúkov, Kóniev y Rokossovski, consistentes en tres frentes o grupos de ejércitos, 41.000 morteros y piezas de artillería, 6.300 carros de combate y 8.400 aviones. Inclusive para reforzar la defensa de la ciudad, el 23 de abril el Fuhrer trasladó el 12o ejército alemán del frente occidental (donde combatía contra las tropas anglo-americanas) a Berlín, para que contribuyera a la defensa de ciudad. El 30 de abril de 1945 Hitler se suicidó con un disparo de pistola en la sien derecha.

El 2 de mayo de 1945 cayó la capital del Reich ante el avance del Ejército Rojo. Sobre el Reichstag flameó la bandera de la Unión Soviética. En los combates por Berlín el ejército alemán sufrió 60.000 bajas entre muertos y heridos y 480.000 prisioneros. Las tropas soviéticas capturaron 1.500 tanques, 4.500 aviones y 8.600 piezas de artillería.

El 8 de mayo de 1945, en Karlshorst, suburbio de Berlín, fue firmada el acta de capitulación incondicional de las fuerzas armadas de la Alemania nazi.[4]

La concepción darwiniana del nazismo, expuesta en la frase de Himmler recién invadida la Unión Soviética en junio de 1941 que encabeza este artículo, fue ratificada por Hitler cuando el Ejército Rojo entró en Berlín en marzo de 1945. El 19 de ese mes y año dijo a Albert Speer, respecto de su propio pueblo alemán:

“Si se pierde la guerra, también se perderá el pueblo; no es necesario preocuparse por las bases que necesite el pueblo alemán para su elemental subsistencia. Al contrario, es mejor destruir incluso esas cosas. Porque ese pueblo ha demostrado ser el más débil, y al pueblo del este, más fuerte, es al que pertenece exclusivamente el futuro. Quienes aun sigan vivos después de fin del combate son de todos modos los mediocres, porque los buenos habrán caído en la lucha.”[5]

En enero de 2020 visité Berlin y en lo que fue su parte oriental, el imponente y bellísimo monumento de Treptow – Park, símbolo del valor y de la solidaridad de los soldados soviéticos en la SGM. Un combatiente del Ejercito Rojo oprime contra su pecho a una niña y rompe con su espada la esvástica nazi que yace a sus pies. A derecha e izquierda, en bloques de granito blanco, hay inscripciones doradas en ruso y en alemán sobre el curso de la guerra y el ingreso de las tropas soviéticas en Berlín. Representaciones de estas inscripciones están esculpidas en la parte lateral de cada bloque en estilo greco-romano.

En ese lugar experimenté emocionado un sentimiento de profundo agradecimiento a los millones de combatientes que dieron su vida para liberar a la humanidad de la barbarie fascista.

Rafael Rodriguez Mesa

Barranquilla, 29 de mayo de 2020

Foto: nationalgeographic.con

 

[1] DOLLINGER, Hans (1967). Los Últimos Cien Días (pág. 422). Barcelona: Plaza & Janes S.A.

[2] DOLLINGER, Hans, ob. Cit, pág. 422.

[3] DOLLINGER, Hans, ob. Cit, pág. 422.

[4] Ver los capítulos 24, 25 y 26 de Berlín La Caída: 1945 de Antony Beevor. Crítica, Barcelona, 2004.

[5] FEST, Joachim (2003). El Hundimiento pág. 159. Barcelona: Galaxia Gutemberg. Círculo de Lectores.