Hoy, 30 de octubre, se cumplen 45 años del inolvidable encuentro entre dos leones que rugían en ese majestuoso continente africano, exactamente en el país del Zaire, el joven y aguerrido pugilista de moda, George Foreman, contra el recorrido pero aun vigoroso guerrero Muhammad Ali.
Ali, quien después de algunos años de haber sido despojado del título mundial de los pesos pesados, y condenado por las leyes de su país al negarse a prestar el servicio militar por el cambio que en un momento de su vida sus ideas teológicas hacia la religión musulmana y que fueron soportadas hasta el día de su muerte, había vuelto de nuevo al ring perdiendo un encuentro boxístico también recordado por muchos a través de la historia frente a otro de los grandes: Joe Frazer, también fallecido, este último perdiendo también con Foreman.
Estos tres grandes del boxeo constituyeron una trilogía de monarcas donde para este pleito al cual hago referencia era un fuerte favorito el señor Foreman por la prensa y algunos críticos del boxeo estadounidense. Sin embargo, Alí y su séquito, al llegar a este país africano que era comandado por un temible dictador de nombre Zecze Mobuto, registraba el máximo favoritismo de los Zairenses.
Cuenta la historia de este famoso combate, que un señor de negocios boxísticos, llamado Donald ‘Don King’, se acercó a Muhamad Alí ofreciéndole la jugosa suma de cinco millones de dólares si se enfrentaba al temible joven Foreman quien gozaba en ese momento de las coronas del peso completo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y Consejo Mundial de Boxeo (CMB); éste respondió de forma positiva.
Posteriormente, el legendario promotor llega a Foreman ofreciéndole la misma cantidad para que enfrentara a Alí, obteniendo una respuesta igual que el primero. King tenía entre firmas y papeles a los dos boxeadores, lo que no contaba era con el dinero ¡qué barbaridad!
Pero este empresario, conociendo el mundo de los negocios de espectáculos boxísticos, empezó a promocionar dicha pelea mundial en varios estados de la unión americana y en otros países para financiar dicho encuentro. Así fue cómo se consolida la idea de llevar la disputa a la tierra de los ancestros de este par de pugilistas afroamericanos, donde el dictador mencionado, haciendo alardes de su poder y con una economía bastante deprimida para los suyos, avala el certamen.
La leyenda continúa diciendo que el dictador Mobuto, previendo la visita de la prensa internacional y de turistas de muchas partes del mundo que no querían perderse de este magno evento, hizo encerrar en un amplio recinto aproximadamente a unos mil delincuentes de la capital del Zaire y de otras ciudades; escogió de esos 1.000, de manera aleatoria, a 100, los hizo fusilar en frente del resto diciéndoles: “yo soy el que manda aquí. Como ven ustedes, no son nadie frente a mi poder y me deben obediencia; yo soy Dios y no permitiré bajo ninguna circunstancia que en la estancia de este evento se le cometa algún crimen a los turistas por parte de ustedes. Ya lo saben”, sentenció.
Al pisar Alí tierra africana observa con gran emoción el afecto, la fama y la admiración de los zairenses hacia él gritándole al unísono: “¡Alí bomaye!” que traduce “¡Alí, mátalo!”; es decir, vence a Foreman, tu eres nuestro favorito.
Por otro lado, al descender Foreman del avión, lo hace llevando consigo un perro pastor alemán que no fue bien visto por los nativos de este país ya que en años anteriores estos fueron víctimas de la opresión belga.
Ambos boxeadores entrenaban en el mismo gimnasio en horarios diferentes, pero hubo ocasiones que se encontraban por coincidencia el uno saliendo de entrenar (Foreman), y el otro entrando a entrenar (Alí). Siempre era Alí el que manifestaba comentarios provocadores, pero su rival hacía caso omiso a las invectivas.
La pelea que se programó para el 25 de septiembre de ese año, tuvo que aplazarse por una lesión en una de sus cejas que le ocasionó el sparring de Foreman en uno de los entrenamientos. Alí al principio mostró inconformismo y mal humor por esta novedad, pidiendo que se aplazara el combate para otra fecha pero que le llevaran a Joe Frazer a cambio de Foreman pero en la brevedad posible ya que se sentía apto y convencido de ganarle al que lo enfrentara. Era una petición imposible ya que la organización del evento tenía vendido el espectáculo para que el encuentro fuera con Foreman, reprogramando así una nueva fecha la que sería para la historia, el 30 de octubre.
King había planeado un festival musical donde llevo a artistas de talla mundial como James Brown, BB King, The Spinners, La Fania All Star con todos sus artistas como: Jhony Pacheco, Celia Cruz , Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Héctor Lavoe, Santos Colón, Ray Barreto, Nicky Marrero, Boby Valentin, Roberto Roena, Larry Harlow “El Judío Maravilloso”, entre otros y artistas de talla local. Fue un gran festival musical al que bautizaron Zaire 74.
Ha llegado el día y la hora que y el reloj daba las 4am para el evento tan esperado por el mundo entero.
Sale el retador de primero caminando tranquilo y relajado, los que lo seguían con la triste idea y con las gónadas en la garganta de que muy seguramente perdería el combate. Ali sube al ring con su entrenador Bundini diciendo: “Flotare como mariposa y picare como avispa: Voy a bailar, voy a bailar. Es mío, Foreman no tiene nada”… llega Foreman, sube al ring, ambos se miran y Ali sigue con su característico parloteo. El juez da las ordenes que se establecen previo al combate, ambos van a sus esquinas. Alí, en un acto ritual, coloca y flexiona sus brazos pidiéndole a Alá seguramente el éxito y la victoria que tanto anhelaba.
Suena la campana, el público gritando “Alí bomaye, Ali bomaye”, empieza la gran pelea que terminaría en el octavo asalto con un fuerte nocaut de derecha estremeciendo hasta los ancestros de Foreman. Alí pudo haber lanzado otro puñetazo pero muy seguramente pensó de manera rápida que no podía alterar la estética de la caída que llevaría a la lona a su oponente. El árbitro realiza el conteo respectivo. Alí, en su esquina, espera que su oponente continúe el combate pero éste se muestra obnubilado por los cambios de mano que le habían propinado instando así al árbitro de finalizar la pelea dando la victoria al retador que subía una vez más al podio de campeón.
Para los que vieron el combate en vivo, para los que lo vieron por señal de tv y para los que en ese entonces tenían escasamente una radio, fue un momento seguramente de admiración poder saber que un hombre alcanzó un sueño, que la pesadilla de las normas establecidas por un gobierno le arrebataron y que de alguna manera u otra le restaron en gran parte el protagonismo de su juventud.
Han pasado ya algunos meses de su partida al oriente eterno y su legado permanecerá por siempre porque su posición nunca fue declinada. Vive en las memorias de todos. Grande Alí.
Enrique Daza López
Médico de la Federación colombiana de Boxeo.
Foto tomada de thefightcity.com
