El Banco Mundial presentó su informe ‘Hacia la construcción de una sociedad equitativa en Colombia’, en el que señala que el país está entre los más desiguales del mundo.
Antes de la pandemia de covid-19, el nivel de desigualdad de Colombia medido por el coeficiente Gini fue de (0,53), fue el más alto de los países de la Ocde, y el segundo más alto en Latinoamérica, solo superado por Brasil.
Sin embargo, con la llegada de la enfermedad, la desigualdad ha aumentado, empujando el coeficiente Gini a 0,54 en 2020 y arrastrando a alrededor de 3,6 millones de personas más a la pobreza.
Según el Banco Mundial, a Colombia le tomaría al menos tres décadas y media alcanzar el nivel promedio de desigualdad de los países de la Ocde.
“Colombia tiene una de las tasas de persistencia de desigualdad más altas entre una generación y la siguiente”, advierte el informe, lo que quiere decir que las condiciones de vida de los padres y cómo estas pasan de una generación a otra impactan en los niveles de desigualdad de sus hijos.
Según las cifras del Banco Mundial, entre los 75 países para los que se dispone de datos sobre la persistencia de ingresos intergeneracionales, Colombia ocupa el primer lugar. “Si un padre gana el doble de lo que gana otro padre, su hijo ganará en promedio más del doble que el hijo del padre de menores ingresos”, destaca el documento.
Incluso, el Banco señala que en el caso colombiano, la contribución de la educación de los padres a los ingresos de los hijos es mayor que en países con niveles de ingresos similares. Otro punto se relaciona con la influencia positiva del nivel educativo de los padres en los hijos. Al punto que, entre 146 países incluidos en la Base de Datos Mundial sobre Movilidad Intergeneracional (GDIM) del Banco, Colombia ocupa el puesto 122 en la persistencia de la educación a lo largo de generaciones, y ocupa un lugar igualmente bajo en movilidad educativa.
En las conclusiones del Banco, en el país, si una persona nace de padres que se encuentran en la mitad inferior de la escala de logros educativos, su probabilidad de alcanzar el 25% superior de logros educativos es solo cercana al 10 %. Mark Thomas, director del Banco Mundial para Colombia, México y Venezuela, aseguró durante la presentación del informe que “Colombia es uno de los países en que la desigualdad es más persistente de una generación a otra, donde la educación e ingreso de los padres determinan en mayor medida que en otros lugares las oportunidades de educación e ingresos de sus hijos”.
Además de la desigualdad en materia de ingresos y educación. Las tasas de pobreza son significativamente más altas en hogares rurales, de migrantes, indígenas y afrodescendientes.
“Un colombiano nacido en Chocó tiene cinco veces más probabilidades de crecer en la pobreza que uno nacido en Bogotá. De manera similar, una mujer en Colombia tiene 1,7 veces más probabilidades de estar desempleada que un hombre. Un colombiano indígena alcanza en promedio dos años menos de escolaridad que uno no indígena”, indica el reporte.
Foto: periodismoydesigualdad.fnpi.org
