Por Víctor Herrera Michel
Se acerca la época de mayor consumo de alcohol en Colombia, las fiestas de Navidad y año nuevo que tradicionalmente se convierten en la excusa perfecta para su derroche. Esta vez estimulado por la larga espera y los emocionantes reencuentros.
A propósito, no sabemos si en un acto de remordimiento o reparación o simplemente de hipocresía, Bavaria –perteneciente a uno de los grupos productores de cerveza más grandes el mundo– ha iniciado la campaña denominada “Menores sin alcohol”.
Además, el patrocinador oficial de nuestra selección de fútbol durante los últimos 30 años, ha firmado un convenio con la Dimayor para que, en adelante, todos sus contratos de patrocinio de clubes profesionales –entre los que se encuentran Junior, Millonarios, Once Caldas, América, Deportivo Cali, Atlético Huila, Independiente Medellín, Envigado e Independiente Santa Fe– incluirán la frase “Menores sin alcohol” en las camisetas de los jugadores menores de edad. De paso los firmantes invitaron a los demás clubes a que se sumen a esta iniciativa.
Y es que las cifras son escalofriantes. Acaban de publicarse los resultados de la “Tercera Encuesta Sobre Consumo de Alcohol de Adolescentes” de la Corporación Nuevos Rumbos, con más de 10 mil menores de edad entrevistados en 7 ciudades de Colombia, que dicen que en nuestro país se comienza a consumir alcohol a los 13 años de edad. De hecho, somos en América Latina el primer país en consumo de alcohol temprano en menores de edad. También, que si bien la cuarentena que ocasionó el cierre de establecimientos y, por consiguiente, las bajas de las ventas en estos, en cambio, aumentó del 50% al 70% el consumo en menores en hogares patrocinado por sus propios padres. En efecto, el 60% de los menores confiesan que consiguen las bebidas alcohólicas fácil o muy fácilmente. Un 50% de ellos en las tiendas. Y, a propósito de la tecnología y redes sociales, un 17% confiesa ahora adquirirlo a través de internet.
Hay un dato que llama poderosamente la atención y es que, al parecer, la pobreza de nuestra región Caribe de alguna manera disminuye considerablemente el consumo de alcohol en menores (será por aquello de: “No hay mal que no traiga su bien” pues mientras que en Barranquilla una botella de alcohol es compartida por 15 adolescentes, en Bogotá o Tunja lo hacen 2.
Las consecuencias del consumo de alcohol en menores son desastrosas. El mismo director de la Corporación, el experto psicólogo Augusto Pérez, explica que un joven que consume alcohol a los 14 años tiene más probabilidades de tener problemas con el alcohol al llegar a los 25 que alguien que comience a los 18. Y 10 veces más posibilidades de tener problemas de consumo de sustancias sicoactivas. También revela que el consumo de alcohol en un menor de edad afecta su memoria y aprendizaje, aumenta 4 veces las probabilidades de padecer depresión y tiene 5 veces más posibilidades de abandonar el colegio.
En nuestro país muchos se benefician del consumo en general de bebidas alcohólicas desde las pequeñas tiendas de barrio hasta, por ley, las administraciones públicas departamentales que ven en ello uno de sus principales ingresos tributarios con los que, paradójicamente, asumen gran parte de sus gastos de educación, deporte y salud. Pero, en contraste, el costo social es altísimo: Miles de vidas perdidas en accidentes de tránsito y riñas; Numerosísimos casos de violencia intrafamiliar y violaciones y abusos sexuales a menores de edad; un incalculable número de enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol que se llevan gran parte del gasto público en salud.
@vherreram
