jueves, julio 2, 2026 12:31 am

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20 de julio y Carbonell, ¿cuál independencia?

por Redacción: Noticias Coopercom

Son muy pocos los recuerdos que tengo de mi infancia acerca de los desfiles del 20 de julio. Entonces, las familias salían a las principales calles de las ciudades para verlos. Ahí estaban papá, mamá, los vecinos y hasta el perro, todos con un romántico fervor patrio irradiando desde sus caras.

Hoy las cosas son muy diferentes, casi que al revés; parte de la ciudadanía desfilará hoy lanzando al aire arengas y levantando carteles y pasacalles con fuertes mensajes de descontento con el ambiente social que se respira en el país desde hace unos 211 años, mientras que, expectante, la fuerza pública vigilará con ojos y cámaras que la protesta no se salga de cauce y degenere en actos violentos.

Hoy, cuando ya han pasado tantos 20 de julios y tanto he analizado la historia de mi país, me doy cuenta de que el 20 de julio de 1810 no hubo ninguna independencia nacional.

Es cierto que ciudadanos de algunos entonces poblados de lo que hoy es el departamento de Santander, ya habían saboreado, en 1781, pequeños sorbos amargos de lo que es intentar emanciparse, porque la corona española sofocó a sangre y fuego la rebelión comunera con Manuela Beltrán y José Antonio Galán como líderes de la revuelta en la que el grito del común era “viva el Rey y muera el mal gobierno. No queremos pagar la armada de Barlovento”, nada de independencia.

Pero lo que pasó en Bogotá hace 211 años fue una reyerta, una pelotera planeada por la creciente burguesía criolla, un acto político en el que la clase alta local le pidió al rey participación en la administración de estos territorios, pero el único que hablaba y pedía independencia total, era José María Carbonell, hijo de español y criolla que comenzó estudios en economía en el Colegio Mayor de San Bartolomé, pero tuvo que dejarlos por problemas de dinero.

Carbonell, influenciado por la Expedición Botánica, en la que trabajó, defendió los derechos del procurador general Ignacio de Herrera y Vergara por los atropellos cometidos contra el pueblo por el fiscal Ramón de Infiesta, y fue uno de los pocos que hablaba de independencia de España, mientras la mayoría de sus compañeros de hablaban de participación política.

Fue Carbonell quien movió las masas santafereñas en las horas de la tarde y de la noche del 20 de julio. Según los cronistas y próceres de la fecha, Francisco José de Caldas y José Joaquín Camacho, Carbonell realizó una inmensa actividad con los sectores populares junto a Manuel Pontón, Eduardo García e Ignacio de Herrera y Vergara: iba de casa en casa, sacaba gentes y aumentaba la masa, atacó la casa de Infiesta; él lo prendió y, a la vez, le salvó la vida.

Por eso, una vez se dio la conocida negativa del préstamo del florero de Llorente, los criollos, tal como lo tenían planeado, utilizaron la ocasión para caldear los ánimos del pueblo en contra de los españoles como excusa para generar la revuelta.

Al final de la tarde las cosas se tranquilizaron, y se procedió a designar a los miembros de la Junta, con la participación de José Acevedo y Gómez, pero con la designación del virrey del virrey Antonio José Amar y Borbón como presidente de la Junta, por lo que digo: ¿Cuál independencia?

Hace unos cinco años, ‘arreglando el país’ con unos amigos como Édison Payares, Rafael Rodríguez y José Gutiérrez, sacábamos la conclusión de que entre el fútbol, los realities y el chisme, los colombianos se habían olvidado de protestar. Pero algo despertó desde muy adentro del colombiano que lo ha hecho reaccionar y expresarse.

De todos modos, todavía seguimos esperando una real independencia.

Gustavo Enrique Bossio Jiménez

Foto: blogredbus.co